La WT dice...

«No constituye una forma de persecución religiosa el que una persona diga y muestre que otra religión es falsa [tampoco] el que una persona informada [la] exponga públicamente como falsa... Ciertamente el desenmascararla públicamente es de más valor que exponer la falsedad de un despacho noticioso; es un servicio público más bien que persecución religiosa y tiene que ver con la vida y felicidad eterna del público. No obstante, deja al público libre para escogerLa Atalaya, 15 de mayo de 1964, pág. 304.

"¿Están SUS enseñanzas en completa armonía con la Palabra de Dios, o están basadas en las tradiciones de los hombres? SI SOMOS AMANTES DE LA VERDAD, NO HAY NADA QUE TEMER DE TAL EXAMEN" (La vedad que lleva a la vida eterna - 1968, pagina 13.)

sábado, 4 de agosto de 2018

Breve respuesta a Donald Arthur Carson.



Recientemente fue publicado en el Facebook de un apologeta católico un video en donde aparece un alegado erudito evangélico hablando sobre Mateo 16:18. Allí, este alegado erudito que “niega el ministerio petrino del papado, así como el hecho de que Pedro fue el primer papa”, reconoce por otra parte, que en el mencionado texto la roca sobre la cual Cristo edificaría la iglesia es Pedro. Observando este video, cuando escuché el anuncio del motivado narrador, pensé que los argumentos serían muy interesantes viniendo de un supuesto “erudito” y “decano de la exégesis conservadora de la Biblia protestante”. Pero a medida que lo seguía escuchando, la decepción fue cada vez más evidente.

Ahí fue que me di cuenta que los apologetas católicos utilizan las palabras de este supuesto exégeta como un subterfugio ante la realidad de que sus argumentos ya se están quedando obsoletos y están siendo refutados de manera contundente en lo que se refiere al tan discutido texto. Entonces, me di a la tarea de transcribir las palabras del señor Carson para escribir mis respuestas puntuales aun cuando sus planteamientos son algo flojos, superficiales y no toman en cuenta elementos necesarios en la exégesis de un texto bíblico.  


Transcripción de las palabras de Donald Arthur Carson:


Las rocas y otras metáforas son utilizadas de formas diferentes en las escrituras dependiendo del contexto. Por ejemplo, en 1 Corintios 3:10 Pablo es un experto constructor de la iglesia. Pero en este pasaje [Mat. 16:18] Jesús es el que construye la iglesia. Misma metáfora, diferente contexto. En 1 Corintios 3:11 Jesús es el fundamento de la iglesia. Pablo dice que nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, Jesucristo. Pero en Efesios 2 los profetas y los apóstoles son el fundamento de la iglesia. Esto no es una contradicción, es solo un uso diferente de la metáfora.”

Los planteamientos del “erudito” estaban bien hasta que comparó las palabras de Pablo en 1 Cor. 3:11 con las de Efesios 2. Lo que Pablo dice en 1 Cor 3:11 es que él puso el fundamento, no que él es el constructor. Si leen bien el versículo dice “puse el fundamento, y otro edifica encima”. Esa era una de las funciones principales de los apóstoles en su época, poner el fundamento Jesús. Entonces, la función que tiene la iglesia es el de edificar encima del fundamento que ya está puesto, como bien lo especifica el verso 12 y Efesios 2:21.

Ahora bien, Efesios 2:20 dice: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,”

Si los apóstoles con Pablo pusieron el fundamento, ellos mismos no pueden ser el fundamento al mismo tiempo. De hecho, cuando examinamos cómo Pablo escribió el texto en griego vemos lo que realmente él quiso decir. Como claramente ven, el texto dice “el fundamento DE los apóstoles”. No dice que el fundamento SON ellos. La frase en griego es επι τω θεμελιω των αποστολων. Como se puede apreciar, la frase es lo que se llama en el griego una construcción genitiva, es decir, todas las palabras están en el caso genitivo. El caso genitivo denota posesión. Entonces, los apóstoles no SON el fundamento, sino que ellos TIENEN o POSEEN un fundamento, ya que Pablo claramente dice que solo hay UNO. Y este fundamento es Jesucristo. Si la frase griega se hubiese escrito en el caso dativo entonces la historia fuese otra porque el caso dativo sería el lugar donde se edifica. Si allí hubiese una construcción dativa entonces se estaría diciendo que el fundamento son los apóstoles porque se edificaría sobre ellos mismos, pero lamentablemente no es así.

“Aquí, como veremos en un momento [Mat. 16:19], Pedro tiene las llaves, en Revelación 3 y 9 Jesús tiene las llaves. En Juan 9:5 Jesús es la luz del mundo. En Mateo 5:14 los cristianos son la luz del mundo. Ninguno de estos son contradicciones, es una mera muestra que un mismo idioma puede ser utilizado en diferentes contextos con diferentes énfasis. Entonces, solo porque Pedro diga en 1 Pedro que Jesús es la Roca, no elimina la posibilidad de que Pedro sea la Roca aquí [Mat. 16:18].”

Resulta un poco chocante que este “erudito” haga un planteamiento tan flojo como este. No toma en cuenta los significados de las palabras en los idiomas originales. Alguno podrá utilizar el argumento del arameo que dice que lo que Jesús le dijo a Pedro fue “tu eres kefa y sobre esta kefa edificaré mi iglesia”. Pero ya se ha probado que este es otro argumento católico débil porque, en primer lugar, el hecho de que se utilice la misma palabra en ambas ocasiones no demuestra que tengan el mismo significado ni que sean lo mismo. Todo el mundo sabe que en cualquier idioma una sola palabra puede tener diferentes significados y kefas no es la excepción. Por esto cuando se escribió esa frase en griego se utiliza petros y petra. La primera es una piedra pequeña y la segunda es una roca grande de fundamento inconmovible. Al final de este artículo pondré un enlace donde podrá ver las pruebas que ningún apologeta católico menciona.

“Un texto sin contexto es un pretexto para un texto de prueba. Además, sospecho que si no fuera por 2000 años de falsa enseñanza de la iglesia de Roma en el tema, si nunca hubiese habido un papa, imagine eso. Si nunca hubiese habido un control por parte del obispo de Roma, si no hubiese habido 1000 años enseñando que este es realmente Pedro como el papa, ¿estaría alguien nervioso en decir que habría algún sentido en el cual Pedro es la fundación? ¿Tiene cierto tipo de primacía salvífica histórica? Ahí está Pentecostés; ahí está Cornelio; ahí estas esta sabiduría en el Concilio de Jerusalén en Hechos 15. Además, sería un uso extraño del lenguaje, una extraña mezcla de metáforas que ilustra a Jesús como el constructor y como la piedra de fundación en el mismo verso. Así que, si aceptamos que Jesús es el que edifica la iglesia, es un poco difícil creer que es la piedra fundamental de la iglesia también.”

Si este “erudito” leyera la Biblia con más cuidado descubriría que existen metáforas que están ya mezcladas mucho antes que el Nuevo Testamento se haya escrito. El hecho de que Jesús es el edificador (Mat. 16:18), el fundamento (1 Co. 3:11) y la piedra angular (Efe. 2:20) estácontenido en una profecía mesiánica escrita entre el año 740 al 680 antes de Cristo. ¿Por quién? ¿Un cristiano primitivo? Absolutamente no. Se trata del profeta Isaías quién nos dice:

Isa 28:16 Por eso, así dice el Señor Yahveh: «He aquí que yo pongo por fundamento en Sión una piedra elegida, angular, preciosa y fundamental: quien tuviere fe en ella no vacilará.

En un solo texto, en el mismo contexto y a la misma persona se le presenta como fundamento y como piedra angular al mismo tiempo. Sin mencionar que aquí se habla de UNA SOLA piedra no de dos ni de trece. Una sola.  Esto queda claro cuando examinamos la morfología de la palabra piedra en el hebreo y vemos que es un nombre común singular absoluto.

En este texto, la palabra que se traduce a piedra en hebreo es eben (o evna) que en LXX se traduce a lithos. Sin embargo se habla de una piedra de fundamento, por lo que no se trata de una simple piedrita como en su uso literal. Esta es otra evidencia de que cuando se aplica lithos a Cristo, tal vocablo griego toma el mismo significado de petra, una roca que puede ser fundamento para una construcción. Interesante también que allí la piedra angular en LXX es ακρογωνιαιον (akrogoniaion), lo cual prueba sin lugar a dudas que Mateo 16:18, 1 Co. 3:11 y Efesios 2:20 son diferentes cumplimientos de UNA MISMA PROFECÍA. Estamos hablando de un ser TODOPODEROSO, es decir que lo puede todo y NO TIENE LIMITES. Decir que estas metáforas no se pueden complementar es decir que nuestro Dios tiene limitaciones.

Esto también destruye el argumento de las tan aclamadas mezclas de metáforas en la que los principales apologetas católicos se estaban refugiando tanto. Estas no son tan “extrañas” como el “erudito” dice.

“Así que, si echamos a un lado toda la teología católica posterior, creo que la respuesta obvia aquí [Mat. 16:18], es que Pedro es la Roca.

Ese es el peligro de creer lo que cualquiera dice independientemente sea erudito o comentarista de la religión o denominación que sea. Muchos están creyendo lo que uno de estos “estudiosos” dice sin confrontarlos con el árbitro, el que traza la línea entre lo que se tiene que creer y lo que no, el que pone el límite, el Texto Bíblico. Muchos de los comentarios de estos exégetas son acertados pero incluso ellos con toda la preparación que puedan tener no son perfectos ni lo saben todo. El único que lo sabe todo es Dios y su Palabra es la verdad.

He podido notar que en cuanto al tema de Mateo 16:18 la mayoría de estos estudiosos se están dejando llevar por interpretaciones tradicionales que vienen corriendo hace muchos años y ninguno se ha detenido a meditar y examinar diligentemente lo que está creyendo y enseñando. Pero solo cuando volvamos a la Biblia encontraremos todas las respuestas que estamos buscando. Lo que no se encuentre allí tiene que pasar por la aprobación de la Biblia. Si no, entonces hay que decidir si le creemos a la Biblia o a un mero “interprete”. Y con todo esto queda claro que hay eruditos y hay “eruditos”.

¿A quién creerá usted, al Texto Bíblico o a las opiniones y a lo que otro dice que la Biblia dice?  





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Lea un análisis sobre Mateo 16:18 AQUÍ










lunes, 16 de julio de 2018

Cristo, superior a Adán.


En este artículo analizaremos algunos planteamientos que se hacen en la publicación de los testigos de Jehová; “¿Qué enseña realmente la Biblia? [1]” – en adelante, QERB – acerca del rescate, que para los t. J. tenía un valor equivalente a lo que se perdió con la transgresión de Adán. Encontramos estos argumentos en el capítulo 5 del mencionado manual, que lleva por título: “El rescate, el mayor regalo de Dios”. [2]

Pero una lectura más detenida a este manual comparado con lo que dice verdaderamente la Biblia nos enseña algo diferente. La pregunta principal que tenemos que contestar es: ¿este rescate es realmente equivalente o “correspondiente” con lo ocasionado por Adán?
QERB dice:

“Lo que se perdió fue una vida humana perfecta. Por eso, para recuperarla no bastaba con ofrecer la vida de ningún ser humano imperfecto (Salmo 49:7, 8). Se necesitaba un rescate que tuviera un valor equivalente a lo que se había perdido.” [3]

Más adelante dice:

“Jesús, a quién la Biblia llama “el último Adán” tenía una vida humana perfecta y nunca pecó (1 Corintios 15:45).” [4]

Con estas palabras, QERB está admitiendo – seguramente sin querer – que Cristo es muy superior a Adán. Veamos las razones:

1. El ambiente.

En el principio, todo lo que Dios hizo “fue bueno” (Gén. 1:31). Por lo tanto, en ese momento de la historia todo lo que giraba en torno a Adán era perfecto en cierta manera. No existía el pecado ni la maldad. Estaba en lo que llamamos la dispensación de la inocencia. La relación del primer hombre con Dios era directa y perfecta. No existía nada que lo perturbara física o emocionalmente. Su trabajo era solo labrar y mantener el huerto donde Dios lo puso (Gén. 2:15). Para hacer su vida más completa, Dios creó una mujer que estuviese junto a él (Gén 2:18-25). QERB mismo admite esto en el párrafo 4 del tema mencionado anteriormente.

Por otro lado, Cristo llega en un momento en la historia donde todo lo que le rodeaba estaba corrompido. El pecado y la maldad estaban en todo su apogeo. A diferencia de Adán, Jesús vio su vida amenazada desde su niñez cuando el rey Herodes ordenó buscarlo para matarlo y sus padres tuvieron que huir de tal persecución (Mat. 2:13-15). Cuando Cristo trató de introducirse a los suyos, éstos le rechazaron (Juan: 1:11). A tal grado que, a causa de su enseñanza, siempre le buscaban para quitarle la vida (Mar. 14:1, Luc. 19:47,22:2, Juan 5:16, 5:18 – entre otros), hasta que al final fue crucificado.

Así que, mientras Adán vivió una vida tranquila, claro, hasta que metió la pata, Cristo tuvo que lidiar con las amenazas a su vida desde que nació. Aun así Cristo venció. Adán fue vencido.

Veredicto: Cristo superior a Adán.

Una cuestión: la Biblia dice que Cristo es el último Adán (1 Co. 15:45). Entonces, ¿Cuál es el uso de insistir en que el primero es superior al último? Respuesta: La Biblia lo explica en el mismo pasaje. Leamos:

1Co 15:45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

¿A caso lo celestial no es superior a lo terrenal?

2. La tentación.

Continuando con el relato de Adán, llega la serpiente para tentar a Eva primero y luego a Adán, los cuales sucumbieron, es decir, pecaron (Gén 3). Noten que la serpiente los hizo caer con unas simples palabras: “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” Esto decía del fruto que Dios prohibió comer (Gén. 3:4-5). La condena para Adán fue que tendría que ganarse la vida con el sudor de su frente y que moriría físicamente en su momento (Gén. 3:19).

A diferencia de esto, ese mismo satanás que hizo caer a Adán y a Eva de una, intentó pasarse de listo con Jesús en tres ocasiones Y FRACASÓ. Esto a tal grado que se tuvo que ir (Mat. 4:1-11). Tanto así que la epístola a los hebreos claramente dice: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Heb. 4:15. 

Además, recordemos la intensa situación que Cristo pasó antes de su arresto. Cuando oraba, su sudor era como grandes gotas de sangre que salían de él. Pero aun cuando la lucha era fuerte al grado que Jesús pidió que Dios le quitara de la situación, con todo, él pudo decir: “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Luc. 22:42-44). Cuando Cristo venció, nos dio a nosotros el mismo privilegio cuando se nos dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Stg. 4:7. ¡CRISTO VENCIO!

Veredicto: Cristo superior a Adán.

3. La condena

Las consecuencias de la desobediencia de Adán fueron que (a) Eva experimentaría mucho más dolor en sus partos (Gén 3:16), (b) la tierra presentará oposición al trabajo de Adán al punto de que este tendrá que trabajar muy duro para conseguir su alimento (3:17, 18), (c) finalmente llegará el día en que moriría (3:19-23). A todo esto, no se tienen detalles sobre su muerte, solo que “…fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió.” (Gén. 5:5). Si de algo murió Adán fue de viejo.

Sin embargo, el propio manual QERB habla sobre la condena que sufrió Cristo:

La Biblia relata en detalle los sufrimientos que soportó Jesús antes de morir. Con gran crueldad, lo azotaron y lo clavaron en un madero de tormento, condenándolo a una muerte horrible (Juan 19:1, 16-18, 30… [5])”. [6]

Claro, hay que profundizar un poco más en este superfluo comentario. Pasemos a describir en detalle el proceso que pasó Jesús desde su arresto hasta el calvario. En la Biblia de Estudio de John McArthur [7] encontramos una lista de todo el proceso que pasó Jesús desde el Getsemaní hasta la cruz. Enlistamos varias de ellas como sigue:

A. La aflicción en Getsemaní: (mencionada anteriormente – Mat. 26:30, 36:46, Mar. 14:36, 32-42, Luc. 22:39-46, Jn. 18:1.

B. La traición, el arresto y la deserción: Mat. 26:47-56, Mar.14:43-52, Luc. 22:47-53, Jn. 18:2-12.

C. Examinado primero por Anás: Jn. 18:13-14, 19-23.

D. Juicio ante Caifás y el concilio; seguido por el ultraje: Mat. 26:57, 59-68, Mar. 14:53, 55-65, Luc. 22:54ª, 63-65, Jn. 18:24.

E. La triple negación de Pedro: Mat. 26:58, 69-75, Mar. 14:54, 66-72, Luc. 22:54b-62, Jn. 18:15-18, 25-27.

F. Condenado por el concilio: Mat. 27:1, Mar. 15:1ª, Luc. 22:66-71.

G. Primera comparecencia ante Pilato: Mat. 27:2, 11-14, Mar. 15:1b-5, Luc. 23:1-7, Jn. 18:28-38.

H. Jesús ante Herodes: Luc. 23:6-12.

I. Segunda comparecencia ante Pilato: Mat. 27:15-26, Mar. 15:6-15, Luc. 23:13-25, Jn. 18:39-19, 19:16ª.

J. Escarnecido por los soldados romanos: Mat. 27:27-30, Mar. 15:16-19.

K. Llevado al Gólgota: Mat. 27:31-34, Mar. 15:20-23, Luc. 23:26-33ª, Jn. 19:16b, 17.

Las citas bíblicas enlistadas aquí narran en detalle el proceso completo que pasó Jesús antes de ser finalmente clavado en la cruz. Solo fíjese en las palabras enfatizadas en negritas para que tenga solo una idea. Adán, por otro lado, solo murió de viejo. Las pruebas que pudo haber pasado después de su destierro de Edén hasta su muerte no se comparan con lo que tuvo que pasar Jesús por amor a nosotros y para que no nos perdiéramos. Por el pecado de Adán el pecado entró en la humanidad pero por la sangre de Cristo el pecado fue quitado (Jn. 1:29, Heb: 9:22). ¿Qué fue mejor, cuando el pecado entró o cuando fue vencido?

Esta breve comparación entre Jesús y Adán nos debe haber contestado la pregunta que hicimos al principio: ¿es este rescate realmente equivalente o “correspondiente” con lo ocasionado por Adán? 
La respuesta es un rotundo NO. La verdad es que Jesús sobrepasó en todo a Adán. Es muy superior.

Entonces: ¿qué significa realmente la palabra griega antilutron (ἀντίλυτρον G487)? Algunos querrán utilizar los textos interlineales para argüir que se trata de un “rescate que corresponde a equivalencia”, pero al considerar las diferencias entre lo que Adán hizo con lo que Cristo pasó para ARREGLAR lo dañado por Adán se hace muy evidente que no se trata de equivalencia.

Así es como algunas fuentes definen el vocablo antilutron:

Archibald Thomas Robertson

1 Timoteo 2:6

En rescate por todos (antilutron huper pantön). «Una reminiscencia del propio dicho del Señor» (Lock) en Mat. 20:28 (= Mar. 10:45), donde tenemos lutron anti pollön. En los papiros la preposición huper es la ordinariamente empleada para el concepto de sustitución allí donde se involucra beneficio, como en este pasaje. Anti tiene más la idea de intercambio, y antilutron huper combina ambas ideas. Lutron es la palabra común para rescate pagado por un esclavo o un prisionero. Pablo puede haber acuñado antilutron con el dicho de Cristo en su mente (sólo en un MS. de Sal. 48:9, y Orph. Litt. 588). Véase Gál. 1:4, «el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados».

Comentario Exegético y Explicativo de Jameson, Fausset y Brown

6. se dió a sí mismo—(Tit. 2:14). No sólo el Padre le dió por nosotros (Joh. 3:16); sino el Hijo se dió (Phi. 2:5-8). rescate—palabra usada propiamente de esclavos cautivos. El hombre era el esclavo cautivo de Satanás, vendido bajo pecado. Era incapaz de rescatarse a sí mismo, porque la obediencia absoluta se debía a Dios y por lo tanto, ninguna obra nuestra puede satisfacer la más mínima ofensa. Lev. 25:48 permitía que un cautivo vendido fuera redimido por uno de sus hermanos. El Hijo de Dios, pues, se hizo hombre a fin de que, siendo hecho semejante a nosotros en todas las cosas, con excepción del pecado, como nuestro hermano mayor nos redimiese (Mat. 20:28; Eph. 1:7; 1Pe. 1:18-19). La palabra griega da a entender no sólo rescate, sino un rescate de substituto o equivalente: la preposición griega “anti”—en la palabra compuesta, “antilutron, rescate, indica reciprocidad y substitución vicaria.

En sus notas explicativas, Juan Wesley concluye:

1 Timoteo 2:6

Who gave himself a ransom for all - Such a ransom, the word signifies, wherein a like or equal is given; as an eye for an eye, or life for life: and this ransom, from the dignity of the person redeeming, was more than equivalent to all mankind.

Aquí Wesley simplemente dice que el sacrificio de Cristo fue más que equivalente para toda la raza humana.

Romanos 5:15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo

16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.

¿Qué hacer ante toda esta evidencia?

Tenemos que ir a los pies de Cristo, el que derramó su sangre por nosotros para que por ese sacrificio tuviéramos la vida. ¿Deseas verdadera libertad? ¿Quieres vencer la DEPRESIÓN? La religión no puede satisfacer a nadie en ninguna manera. Solo el verdadero Cristo que enseña la Biblia lo puede hacer por ti.

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

Cristo es el único camino:

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

¡Debes arrepentirte!

2Crónicas 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

 Debes recibirlo y confesarlo:

 Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Romanos 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

¡Es gratuitamente por FE!:

Efesios 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Romanos 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
Para que esto se haga realidad en su vida repita esta oración con el corazón.

Padre, sé que he quebrantado tus leyes y que mis pecados me han separado de ti. Estoy sinceramente arrepentido y ahora quiero apartarme de mi pasado pecaminoso y dirigirme hacia ti. Por favor, perdóname y ayúdame a no pecar de nuevo. Creo que tu hijo Jesucristo murió por mis pecados, resucitó de la muerte, está vivo y escucha mi oración. Invito a Jesús a que se convierta en el Señor de mi vida, a que gobierne y reine en mi corazón de este día en adelante. Por favor, envía tu Espíritu Santo para que me ayude a obedecerte y a hacer tu voluntad por el resto de mi vida. En el nombre de Jesús oro, amén. [8]

Si has hecho esta oración de salvación con verdadera convicción y de todo corazón, ahora eres un seguidor de Jesús. Esto es un hecho, te sientas o no diferente. Algunos sistemas religiosos pudieron haberte creado la idea de que deberías sentir algo: un tibio rubor, hormigueo, o alguna otra experiencia mística. El hecho es que podría ser así, como no podría serlo. Si hiciste la oración de salvación y entiendes lo que significa, ahora eres un seguidor de Jesús. La Biblia nos dice que tu salvación eterna ¡es segura! Si confiesas con tu boca que Jes
ús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo (Romanos 10:9). [9]


¡RECUERDA, CRISTO TE AMA!

1 Juan 1:7...y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de TODO pecado.

Después...

(A) Ore. Hable con Dios. Él está interesado en escuchar las peticiones de su corazón (Filipenses 4:16).

(B) Lea la Biblia. La Palabra de Dios es para todos (Juan 5:39, Romanos 15:4, 2 Timoteo 3:16).

(C) Asista a una iglesia donde se enseñe sana doctrina bíblica (2 Juan 1:9).


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Notas
[1] QERB, 2005, WBTS of New York, inc.
[2] QERB, pág. 47
[3] ibíd., pág. 50, p.9
[4] ibíd., pág.51, p.11
[5] Los puntos suspensivos sustituyen lo siguiente: “consulte en apéndice, páginas 204 a 206”.
[6] ibíd., pág.51, p. 12
[7] McArthur J. 2004, La Biblia de Estudio McArthur. Ed. Portavoz, Grand Rapids, Michigan, págs. 1239 – 1240.
[9] ibíd.





lunes, 28 de mayo de 2018

Reflexionando sobre el libro “La Doctrina de la Deidad”

Hace apenas unas semanas compartía yo con Cristian Candia, un joven apologeta amigo mío, quien me habló sobre éste libro titulado La Doctrina de la Deidad, escrito por Jaime Restrepo1. Recuerdo claramente las palabras del amigo cuando me dijo que esta lectura de doscientas cincuenta y seis páginas me encantaría. De inmediato saqué un poco de tiempo para leerlo y ya apenas comenzando he encontrado algunos planteamientos que quiero compartir con lectores que estén dispuestos a reflexionar sobre la igualdad de Cristo con su Padre.

Sé que de la misma manera que existen “testigos” tercos que insisten en aferrarse a los errores que les enseña su organización –aun cuando eso signifique torcer las Escrituras arbitrariamente–, hay otros que están más dispuestos a aceptar la verdad de la Biblia sin importar cuán difícil pueda ser. Tenemos tres ejemplos claros de esto en las personas de Raymond Franz, ex miembro del cuerpo gobernante de los t J escritor de Crisis de Conciencia, William J. Schnell, autor de Esclavo por Treinta Años en la Torre del Vigía, y Cesar Vidal Manzanares, autor de varios libros entre los cuales está Recuerdos de un Testigo de Jehová, su testimonio de conversión a Cristo.
Estos tres autores (entre muchos otros) demuestran que se puede vivir fuera de y a pesar de jw punto org. Ellos encontraron más apoyo y amistades fuera de esta organización que cuando estaban dentro de ella. Más que nada encontraron el amor de Cristo y el gozo de la salvación que brinda el Espíritu Santo.

Ahora bien, el testimonio de Restrepo es confirmación de lo que hemos venido enseñando en este sitio. Les comparto una buena porción de eso. Primero, en la página 33, se nos habla de la correcta invocación que debe practicar todo llamado cristiano:

Nuevamente, ¿qué fue el acto moribundo del proto-mártir Esteban, sino la más verdadera adoración del Hijo de Dios? Comprenda esa escena, se lo pido, Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró con resolución al cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús a la diestra de Dios, y dijo: “He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hch. 7:56). Luego ellos dando grandes voces... apedrearon a Esteban mientras invocaba y decía, Señor Jesús, recibe mi espíritu (v.58-59). “Y puesto de rodillas clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió” (v.60). El Espíritu Santo, quien inspiró la devota confianza de David - “En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad” (Sal. 31:5) - y quien había dictado la declaración de Salomón - “... y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Ec. 12:7) - ahora, en la plenitud de Su gracia, incitó al mártir moribundo a orar no a Dios el Padre solo, ni al Padre por medio de Cristo, sino a orar a Cristo, adorándole con su último aliento como el mismo Dios y Dios eterno.

Una vez más, Pablo dirige su oración a Dios el Padre, y al Señor Jesucristo, sin consideración del orden de los nombres:

“Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros” 1 Tes. 3:11.

“Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre ... conforte vuestros corazones” - 2 Tes. 2:16- 17.

Aquí está una súplica directa y expresa, de manera que no necesitamos maravillarnos de que el suyo fuera el nombre distintivo de los Cristianos creyentes — “... con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo...(1 Cor. 1:2).

El testimonio de aquí, y generalmente traducido “invocar”, es de lo más convincente, cuando es comparado con el uso de la Versión de los Setenta de la palabra; porque este es el término común para la invocación sagrada de Dios; tomemos un ejemplo de los muchos: “Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras” (Sal. 145:18). Este es empleado en el Nuevo Testamento para la oración a Dios el Padre: “Y si invocáis por Padre ...” (1 Ped. 1:17). Este describe tal adoración espiritual, que, si se ofreciera al Padre o al Hijo, la salvación está indisolublemente conectada con: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Hch. 2:21). Y aún es, sin sombra de duda, aplicada a la invocación del Señor Jesús: “... todos los que invocan tu nombre”, “... a los que invocan este nombre ...” (Hch. 9:14,21), y, (por el contexto nos obliga a interpretar las siguientes palabras de Cristo), “... pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan ...” (Rom. 10:12-13).

Cuando con una mente imparcial usted lee: “... Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16), no cuestionara que la adoración Divina está determinada aquí. O cuando usted escucha el mandamiento práctico: “... sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2 Tim. 2:22), ningún recelo incomodará su mente, que por esto se quiere decir a los verdaderos adoradores espirituales. Recurramos a la descripción citada arriba de los santos, “... a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro” (1 Cor. 1:2). ¿No es esto explícito? ¿No es esto adoración Divina? ¿No son estos adoradores espirituales? Usted debe admitirlo. Y TODOS LOS SANTOS EN TODO LUGAR de esta manera están adorando a Jesucristo. Considere esto, se lo pido.”

Inmediatamente, Restrepo pasa a tocar el tema de la exaltación de Cristo. Note cómo la idea de que Cristo es una mera criatura es despedazada en el siguiente argumento:

“Antes de continuar, examinemos la declaración de Pablo con respecto a su Señor crucificado —  “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y el dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. 2:9-11). Considere esta verdad como usted desee, clarifíquela como pueda, espiritualice la hasta el máximo, si Jesús era solamente hombre, prefigure la exaltación universal de una criatura. La persuasión poderosa del nombre de una criatura, traerá a todos el ser inteligente a sus pies, desde el más sublime arcángel hasta el santo más débil; el nombre de una criatura envanecería el curso de la adoración celestial, y estremecería los labios del penitente arrepentido; y la supremacía de una criatura eclipsaría el cielo, y la tierra y el infierno. ¿Podría esto servir a la gloria de Dios el Padre? De ningún modo. Ese nombre, que es por encima de todo nombre, es el de Cristo, con enfática propiedad, “Dios, nuestro Salvador”.

En cuanto a la adoración, las siguientes palabras no pueden ser más claras. A Cristo se le adora como se adora a Dios y se le sirve como al mismo Padre celestial (Pág. 34):

“La revelación final de la Escritura confirma esta verdad, más allá de la contradicción. Es la adoración Divina del Padre, cuando Pedro, habiendo orado al Dios de toda gracia para que perfeccione, afirme, fortalezca y establezca a su pueblo, cierra su solemne oración con una doxología igualmente solemne, “...A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén” (1 Ped. 5:10-11). Usted lo admite e invoca la “adoración al Dios infinito”. Solamente sea consecuente. Juan, en Patmos, clama: “... Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea la gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén” (Ap. 1:5-6). Las palabras, tanto en Griego como en Español, son idénticas; la adoración es la misma; y los Seres adorados - el Dios de toda gracia, y el bendito Salvador - son Un Jehová indivisible.
Y cuando el velo es retirado en el templo celestial, le pregunto, ¿quién es la naturaleza de su adoración? ¡Que el Espíritu del Dios vivo, grave esta transparente evidencia en cada corazón desconfiado!
“Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro
seres vivientes y los veinticuatro ancianos se
postraron delante del Cordero; todos tenían arpas,
y copas de oro llenas de incienso, que son las
oraciones de los santos; y cantaban un nuevo
cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y
de abrir sus sellos; porque tu fuiste inmolado, y
con tu sangre nos has redimido para Dios, de
todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has
hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y
reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de
muchos ángeles alrededor del trono, y de los
seres vivientes, y de los ancianos; y su número era
millones de millones, que decían a gran voz: El
Cordero que fue inmolado es digno de tomar el
poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la
honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado
que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de
la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en
ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el
trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la
gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los
cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro
ancianos se postraron sobre sus rostros
y adoraron al que vive por los siglos de los siglos”
- (Ap. 5:8-14).

El testimonio está protegido en cada lado. Usted tiene primero, a los redimidos adorando solamente al Cordero. Los millones de ángeles adoran igualmente al Cordero. Luego, todo el universo, en adoración similar, bendice a ambos, al Padre eterno y al Cordero. Y, finalmente, hay el expresivo eco de alabanza solo al Padre eterno. Usted no puede decir que esta no es la adoración sublime, porque una vez siquiera es ofrecida al Eterno solo. Usted no puede decir que es ofrecida al Padre solo, porque al fin el Cordero está unido con el Padre. Usted no puede decir que esta es ofrecida al Padre solamente a través del Hijo, porque dos veces es ofrecida sólo al Cordero que fue inmolado. Este es el homenaje más grande que el cielo puede ofrecer. Los espíritus de los justos hechos perfectos no tienen un tributo más grande para dar. Los ángeles de la luz no pueden ofrecer una atribución más exhaustiva de su devoción. Ninguna visión que usted pudiera haber concebido, ningún lenguaje que pudiera haber empleado, podría autorizar más claramente nuestro rendir a Cristo nuestra adoración más alta y más profunda, nuestra confianza crédula, y la alabanza eterna.

Es posible que una pregunta mas aceche en algún corazón, ¿por qué se habla aquí de que el Padre es el único que está en el trono, y por qué el Cordero siendo Dios no es representado “en el trono de Dios?” Las palabras del Salmista se presentan de nuevo: “Jehová estableció en los cielos su trono...” - “... se sentó Dios sobre su santo trono” - “... te has sentado en el trono juzgando con justicia” (Sal. 103:19; 47:8; 9:4). Estos pasajes tienen su propio peso. El poseedor del trono celestial es Dios mismo. El ocupante del trono es el Altísimo. Que sea así. Luego, el último capítulo de la Revelación Divina provee la última prueba de la una e igual supremacía del Padre y el Hijo, porque allí, repetido con solemne énfasis, encontramos dos veces el trono del Eterno descrito, como EL TRONO DE DIOS Y DEL CORDERO (Ap. 22:1,3).

He espaciado el tamaño de esta porción de mi argumento, porque este es, de sí mismo, suficiente para esclarecer la pregunta y descansar para siempre, cuando recordamos que Jesucristo mismo, reuniendo el testimonio de la Escritura, dice: “... escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mat. 4:10). Pero hemos visto que la adoración y servicio más alto en la tierra, y en el cielo, es rendido al Hijo. Por tanto, él es el Señor nuestro Dios.”

La pregunta que surge como tema obligado entonces es: ¿de quién somos siervos? Restrepo contesta esto de manera clara (Pág. 35):

“En cuanto a la comisión por virtud de la cual ellos actuaban, usted encuentra casi todas las combinaciones empleadas:

“Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo ...” (Tito 1:1).

“Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo” (Stg. 1:1).

“Pedro, apóstol de Jesucristo ...” (1 Ped. 1:1).

“Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo” (2 Ped. 1:1).

“Judas, siervo de Jesucristo ...” (Judas 1).

“Pablo, apóstol ... por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos ...” (Gál. 1:1).

¿Si Cristo fuera solamente hombre, esta intercambiable variedad, no confundiría toda distinción reverente entre el Creador y la criatura? Aunque aquí la diferencia entre el más encumbrado monarca y su más bajo súbdito se sumerge en la nada, ¿puede usted imaginarse a un plenipotenciario terrenal enviado, ahora nombrándose a sí mismo “siervo del emperador y un embajador del canciller”; ahora “siervo del emperador y del canciller;” ahora “embajador del canciller”; ahora “siervo y embajador del canciller”; ahora “siervo del canciller”; ahora “embajador (enviado) por el canciller y el emperador”? ¿Quién no pensaría que la supremacía imperial estaba grandemente comprometida por este lenguaje? Y sin embargo, allí la distinción a ser observada es solamente entre dos hombres de igual naturaleza, aunque de rango desigual. Pero ninguna distinción es trazada en esta comisión celestial: ¿No es entonces igual la autoridad original?

La designación a las iglesias a quienes se dirigió, está también perfectamente sin trabas:

“A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús...” (1 Cor. 1:2).
“... a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso” (Efesios 1:1).
“... a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo ...” (1 Tes. 1:1).
“... a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo” (2 Tes.
1:1).

Es a estas dos últimas descripciones de la iglesia en Tesalónica que especialmente dirigiré su atención. ¿Fue entonces su estado espiritual igualmente indiscriminado consistente con el Padre y el Hijo? Entonces, para esa iglesia, el Padre y el Hijo eran igualmente la Roca de su salvación.

Y para completar la evidencia, la bendición implorada por el gran apóstol de los Gentiles es casi invariable en estas palabras: “Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (1 Tes. 1:2; Comp. 2 Tes. 1:1).

¿Por qué esta mutua derivación de la bendición del Padre y el Hijo? Ciertamente, porque igualmente en el Padre y el Hijo tenemos vida eterna.”

Las siguientes palabras hablan claro en cuanto a la formula trinitaria más conocida del Nuevo Testamento:

“Podría también aducir las oraciones, donde, sin hacer caso de la prioridad de nombres, las bendiciones son imploradas de Dios el Padre, y del mismo Señor Jesucristo, como coiguales en su poder para conceder la petición urgida.

Pero me apresuro a esa maravillosa bendición que ha descendido, como el benévolo rocío del cielo, sobre la iglesia de Cristo por 20 siglos - “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2 Cor. 13:14).

Considere, se lo pido, en el bautismo y en esta fórmula de gracia, el significado por el cual contienden aquellos que insisten en la simple humanidad de Jesucristo. El primero, así expuesto por ellos, se desliza de esta manera:

“Bautizándolos en el nombre del Padre, y de un hombre exaltado, y de una cierta influencia del Padre”.
La segunda sería interpretada de esta manera:

“La gracia de una criatura, y el amor del Creador, y la comunión de la energía creativa sean con todos vosotros. Amén”.

Su razonamiento y conciencia de igual manera, rehusan creer que esta intrincada confusión entre Dios y el hombre, entre una persona y una abstracción, esté sancionada por la Escritura. Y luego, en 2 Cor. 13:14, ¿por qué este notable cambio del orden observado en Mat. 28:19, si no muestra que “en esta Trinidad, ninguno está antes o después del otro, ni es mayor o menor que el otro”?

Estos dos versículos, examinados y orados, me parecen suficientes para resolver la controversia para siempre.”

Finalmente, añadiré un punto más en esta reflexión como complemento a lo que Restrepo planteó sobre Apocalipsis 22:3:


Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,  

και παν καταθεμα ουκ εσται ετι και ο θρονος του θεου και του αρνιου εν αυτη εσται και οι δουλοι αυτου λατρευσουσιν αυτω

Como notan, a los que sirven al trono de Dios y del Cordero se les denomina “douloi, de doulos - siervos”. Estos siervos le sirven (latreusousin – servicio). Por lo tanto, la función principal del siervo (doulos) es el servicio (latreusousin, de latría). Entonces, por deducción lógica, todos los así llamados siervos o esclavos (doulos) le rinden el mismo servicio a Cristo como lo demuestran los siguientes textos que ya fueron aclarados por Restrepo:

“Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo ...” (Tito 1:1).
“Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo” (Stg. 1:1).
“Pedro, apóstol de Jesucristo ...” (1 Ped. 1:1).
“Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo” (2 Ped. 1:1).
“Judas, siervo de Jesucristo ...” (Judas 1).

En Apocalipsis 22:3 se hace uso de una especie de metonimia2 donde se presenta a Dios y al Cordero utilizando la figura del trono para representar el hecho de que al servirle al trono se le sirve tanto al Padre como al Hijo.

No sería nada coherente decir que somos esclavos y adoradores tanto de Dios como de Cristo y sin embargo rendirle servicio solo al Padre dejando a Cristo atrás. Pero una lectura objetiva sin prejuicios y sin falta de lógica nos revela la gran verdad que se ha discutido aquí. Como ya hemos dicho, esto solo lo entienden correctamente los que están buscando la verdad sin inventar subterfugios para negar lo que ya es bastante evidente. Para ellos y solo para ellos es esta entrada.
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Para ir a la página donde se puede descargar el libro La Doctrina de la Deidad de Jaime Restrepo:


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Notas:

1 Todas las citas de la obra de Restrepo se han copiado exactamente como están en la fuente original incluyendo todo énfasis y mayúsculas.

2 Metonimia  - figura hermenéutica - Es el uso de una palabra por otra, la primera palabra sugiere a la segunda, por ejemplo usar un nombre de persona para hablar de su obra, la metonimia se funda en la “relación mas que en la semejanza”. En Lc. 16:29 Jesús dice al pueblo que “tenían a Moisés y los profetas, que los escucharan a ellos” pero la realidad histórica es que Moisés y los profetas ya estaban muertos, lo que el pueblo tenía eran los escritos de Moisés y los de los profetas. Alma por persona Sal. 103: 1; la lengua por lo hablado Pr. 25: 15; La piedras por lo que hacen con ellas Pr. 11: 1; Jer. 2: 27 (piedra por ídolo).




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