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Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura. Nehemías 8:8 |
Nota preliminar:
Debido a lo extenso de las objeciones del apologeta católico he tenido que eliminar aquellos comentarios y conjeturas que no aportan nada a la discusión. Simplemente, iré al grano con los argumentos para trabajarlos de manera directa. Si quieren consultar el original pueden referirse a la fuente de las objeciones que se han escrito en respuesta a mi análisis del estudio llamado “…y sobre esta piedra”, escrito por otro apologista católico.
Además, dividiré mis respuestas en partes para darle al lector espacio para que no se desanime al encontrarse con tanto material y para que no se canse en el proceso.
He puesto las
palabras de este apologeta en azul para
que el lector pueda identificar fácilmente las palabras de cada uno y para
pueda mantenerse en su hilo de lectura.
Se consideró necesario el
análisis y refutación a dicho artículo, ya que en primer lugar, evidencia una
serie de vicios y falacias exegéticas que merecen ser expuestas para
edificación de los Cristianos, y en segundo lugar, porque ha venido siendo
usado como sustento primario por varios protestantes en diversos foros, blogs
de discusión y grupos de Facebook, al momento de atacar la Fe Cristiana
Católica. El presente artículo si bien es extenso, refuta punto por punto el
artículo protestante respetando su secuencia y desarrollo argumentativo. Luego
de esta publicación, haré artículos específicos sobre cada temática abordada en
esta refutación y que serán colgados en la web en formato corto y de fácil
ubicación por los lectores.
Acerca de los vicios y falacias exegéticas
debo decir que el análisis del amigo católico no está libre de fallas tampoco.
La más considerable, aparte de la superficialidad en su critica textual, es que para él poder armar sus respuestas ha tenido que
recurrir en renunciar al sentido común y a lo que es obvio para todo lector.
Cuando se analizan argumentos sin ese sencillo elemento se puede decir lo que
sea. Con citar toda una biblioteca de fuentes y lanzar textos sin analizarlos
debidamente no se resuelve ese problema. Solo este hecho hace que sus
afirmaciones sean débiles.
Casualmente, al momento de recibir estas objeciones ya estaba yo preparando un estudio más abarcador que el que el amigo católico se dedicó a objetar en el suyo. En él, he estado haciendo unas investigaciones más profundas acerca del tema en discusión y para mi sorpresa ya hay muchas cosas que él menciona que yo ya he contestado y, como no, otras que he reconsiderado. Eso me hizo el trabajo más fácil de lo que pensé que sería.
Ahora bien, no era mi intención que los hermanos utilizaran este material para atacar la fe de los católicos. La intención era simplemente informarlos para edificación y fortalecimiento de la fe. En un dialogo de esta naturaleza lo último que alguien puede hacer es precisamente atacar. Los tales no representan el espíritu verdadero de lo que es exponer Biblia en mano los argumentos que se puedan presentar.
PARTE I: “1. SOBRE EL ALEGADO
CAMBIO DE NOMBRES.”
Como dije a principio, decidí ir al grano con los argumentos del amigo católico y no perder el tiempo con razonamientos que se hacen en base a interpretaciones personales y de terceros acerca del aclamado cambio de nombres en la Biblia. Voy directo a lo que amerita ser examinado. El apologeta comienza con lo siguiente:
Como dije a principio, decidí ir al grano con los argumentos del amigo católico y no perder el tiempo con razonamientos que se hacen en base a interpretaciones personales y de terceros acerca del aclamado cambio de nombres en la Biblia. Voy directo a lo que amerita ser examinado. El apologeta comienza con lo siguiente:
El apologista protestante empieza citando los casos del AT donde el Señor asignó un nuevo nombre a Abram (Abraham), Saraí (Sara) y Jacob (Israel) y resalta el hecho de que, según él, la fórmula para dar nuevos nombres por el Señor tiene que contener una frase al modo de “no se llamará más”. Al respecto, simplemente se puede decir que este argumento es débil y corresponde a la falacia de generalización apresurada, tan apresurada que para el caso de Jacob se rompió inmediatamente dicha regla de “no llamarle más Jacob”, tal como el mismo apologista admite, y sin embargo conveniente y contradictoriamente insiste en que ello no importa porque de todas maneras se siguió la ‘fórmula’ que emplea la frase “no se llamará más”.
Veamos Génesis 46:2 (RVR 1960):
“Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí”.
¿Dios mismo rompió su propia “regla” de “no llamarle más por su anterior nombre”?¿O será más bien que dicha “regla” solo está en la mente de nuestro apologista protestante?
Lo primero que debe saltar a la vista del
lector en el planteamiento del apologeta católico es el uso de dos palabras que
debemos tener presente a la hora de analizar esta parte: “nuevo nombre”. Tengamos esto en mente a medida que avanzamos en
éste análisis. Lo segundo, parece ser costumbre en este apologeta el adjudicar
palabras a otro que nunca se dijeron, además de contorsionar los argumentos de
otras personas. Citaré lo que realmente dije en el estudio que se me trata de
refutar:
“Alguno podrá argumentar que a Israel se le continuó llamando Jacob después del cambio pero esto no niega el hecho de que el cambio se efectuó con las palabras de Dios cuando le dijo “no se dirá más tu nombre Jacob”. El uso de su primer nombre después del cambio entonces es referencia al igual que otros casos que se dan en el AT.”
De hecho, en Génesis 35:10 Dios es mucho más enfático y tajante a la hora de cambiarle en nombre a Jacob:
Gén 35:10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.
Simplemente, si Cristo le hubiese querido cambiar el nombre a Pedro, hubiese utilizado esas mismas palabras con la misma autoridad que el Padre lo hizo y el apóstol hubiese entendido de inmediato las implicaciones que esto tendría. Recordemos que Jesús utilizaba la Escritura como base para lo que enseñaba, por lo que hubiese sido fácil identificar un paralelo con los textos del AT donde los cambios sí se dan de manera clara y que hablan por sí mismos.
A continuación el apologeta católico pasa a citar algunos cristianos primitivos como Tertuliano, Juan Crisóstomo y Agustín, quienes opinan que a Pedro se le cambió el nombre. Luego concluye esta parte diciendo:
Del mismo modo, San Agustín aclara que se trata de un cambio de nombre con una carga e implicancias significativas, y no un mero sobrenombre como nos quiere dar a entender nuestro apologista protestante. Asimismo, vemos que estos tres escritores no hacen mención a alguna supuesta regla en el AT para cambiar o asignar nuevos nombres. ¿Será que nuestro apologista protestante ha recibido alguna iluminación especial que le permite ver más allá de lo que veían estos tres escritores?
No se trata de que haya recibido alguna iluminación especial. Se trata de hablar con base en el Texto Bíblico y no refugiarse en opiniones personales sin demostración alguna. Tampoco se está tratando de socavar el significado que tiene ningún nombre en la Biblia. Solo se está denunciando que los apologetas católicos están enseñando que un cambio ocurrió cuando en realidad no es así. Eso se llama eiségesis y es la razón principal de la denuncia.
Además podemos ver una estrategia implícita en la manera en que el apologeta católico estructura sus respuestas ya que antes de ir a lo que la Biblia dice, pretende predisponer al lector a aceptar primero lo que los intérpretes y opinadores dicen antes de ir al Texto Bíblico primeramente.
Seguidamente, nuestro apologista protestante hace la siguiente afirmación:
“Por otro lado, en el caso de Pedro esto no ocurre. Cuando Jesús le dice que se llamará Cefas nunca le dice “no te llamarás más Simón”, como ocurre en los ejemplos antes mencionados. El Nuevo Testamento no registra cambios de nombre. Por el contrario lo que testifica es que se asignaban sobrenombres:”
Aquí el apologista protestante sigue intentando construir el argumento de que a San Pedro no se le cambió o no se le asignó un nuevo nombre, sino que solamente se le puso un sobrenombre (apodo).
De hecho, aquí no seré yo quien demuestre que a Pedro no se le cambió el nombre sino que el propio apologeta católico lo hará. Esto se verá en el análisis de las palabras griegas que se hará de aquí en adelante.
Para ello, nuestro apologista protestante hace referencia a Juan 1,42 sin realizar un mayor análisis del mismo y luego procede a citar tres versículos del Génesis.
Analicemos primeramente el
texto de Juan 1, 42 y luego el texto griego de la LXX de los tres versículos
citados del antiguo testamento donde el Señor le cambia el nombre a Abram,
Saraí y Jacob. Resaltemos el hecho de
que en los cuatro versículos en mención quien habla es el propio Señor, nuestro
Dios (incluso en el pasaje del cambio de nombre de Jacob, él mismo confirma que
la identidad del varón era la de Dios cuando en el versículo 31 dice: “Vi a
Dios cara a cara”). En ese sentido, se debe señalar que el versículo relevante
para determinar si a San Pedro se le puso un nuevo nombre es Juan 1,42, porque
allí se registran las palabras de Dios dirigiéndose a Simón el pescador,
mientras que en los otros versículos del NT solo se registran lo recogido por
los Hagiógrafos.
Como bién lo ha dicho el apologeta católico, he resaltado todas las palabras hasta el final del párrafo ya que ahí está el detalle del asunto. Mientras en Génesis 35:10 Dios le dice a Jacob ου κληθησεται ετι ιακωβ (literalmente, “tu llamarás no más Jacob”), en Juan 1:42 Jesús dice συ ει σιμων (tu eres Simón – “eres” es un verbo presente indicativo en segunda persona singular), de inmediato le dice συ κληθηση κηφας (tu te llamarás kephas). Ahí es donde radica la diferencia. A Jacob se le dice que no se llamará más así pero a Simón Jesús le dijo que el ES Pedro y que será llamado kefas. El texto hablando por sí mismo revela que a Simón no se le cambió el nombre sino que se le impuso un sobrenombre, es decir un nombre adicional. Citamos una fuente que va en línea con lo que dice la Biblia:
Comentario al texto Griego del Nuevo Testamento AT Robetson:
Tú serás llamado Cefas (su klëthësëi Këphâs). Aparentemente, antes que Simón dijera nada. No sabemos si Jesús había visto nunca antes a Simón, pero en el acto le impone un sobrenombre que un día le caracterizará, aunque no aún, cuando haga aquella noble confesión (Mat 16:17 ss.) y Jesús le diga: «Tú eres Pedro».
Sobrenombre (Diccionario Real Academia Española – la Real Academia Española en el idioma es lo que Roma es para los católicos).
1. m. Nombre que se añade a veces al apellido para distinguir a dos personas que tienen el mismo. 2. m. Nombre calificativo con que se distingue especialmente a una persona.
El apologeta católico pasa ahora a
comparar Juan 1:41 en griego con Gen 17.5, Génesis 17:15 y Génesis 32:28 en la
Septuaginta con números Strong y luego comenta:
Como se aprecia, en los cuatro versículos en cuestión se emplea el mismo verbo y en la misma conjugación, es decir, futuro indicativo pasivo, salvo que en los pasajes de Génesis la conjugación verbal está en negativo y en el pasaje de San Juan en positivo. Ahora, veamos la entrada para este verbo en los siguientes diccionarios:
Noten cómo el apologeta católico sutilmente habla de las conjugaciones verbales positivas y negativas sin darle la importancia que realmente tienen. Pero es allí donde está el detalle que hace la diferencia entre los pasajes del AT que se citan con los del NT. Examinemos más de cerca los textos que el apologeta utilizó:
Gen 17:5 και ου κληθησεται ετι το ονομα σου αβραμ αλλ εσται το ονομα σου αβρααμ οτι πατερα πολλων εθνων τεθεικα σε
Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
Génesis 17:15 ειπεν δε ο θεος τω αβρααμ σαρα η γυνη σου ου κληθησεται το ονομα αυτης σαρα αλλα σαρρα εσται το ονομα αυτης
Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre.
Génesis 32:28 ειπεν δε αυτω ου κληθησεται ετι το ονομα σου ιακωβ αλλα ισραηλ εσται το ονομα σου οτι ενισχυσας μετα θεου και μετα ανθρωπων δυνατος
Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
Comparemos con Juan 1:42:
ηγαγεν αυτον προς ον ιησουν εμβλεψας αυτωο ιησους ειπεν συ ει σιμων ο υιος ιωαννου συ κληθηση κηφας ερμηνευεται πετρος
Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, “Piedra”.
Los que dejan que la Biblia hable por sí misma notarán de inmediato la clara diferencia entre los textos del AT con el de Juan. Como se dijo anteriormente, mientras que en los textos de Génesis Dios dice “no te llamarás más” o “no se dirá más tu nombre”, a Pedro simplemente se le dice “tú ERES simón”. Ya se había mencionado que “eres” en griego es un verbo presente indicativo en segunda persona singular.
Ahora comparamos Génesis 35:10 con Juan 1:42 ya que allí lo que Dios le dijo a Jacob es lo mismo que Cristo le dijo a Pedro:
Gén 35:10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.
Gén. 35:10 και ειπεν αυτω ο θεος το ονομα σου ιακωβ ου κληθησεται ετι ιακωβ αλλ ισραηλ εσται το ονομα σου
Jua 1:42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro]).
Jua. 1:42 ηγαγεν αυτον προς ον ιησουν εμβλεψας αυτωο ιησους ειπεν συ ει σιμων ο υιος ιωαννου συ κληθηση κηφας ερμηνευεται πετρος
Como se puede apreciar, aquí la diferencia es más radical aún.
A Jacob: Tu nombre es Jacob.
A Pedro: Tú eres Simón.
A Jacob: no se llamará más tu nombre Jacob sino Israel.
A Pedro: tú serás llamado Cefas.
El apologeta católico ha intentado hacer que el lector ponga su atención únicamente en el verbo καλέω en sus diferentes aplicaciones para desviarlo de los verdaderos hechos en cada versículo discutido, sin poder demostrar nada sobre los cambios de nombre, que es precisamente lo que tiene que hacer para poder refutar algo. Y luego lo cubre todo dicendo que “en los pasajes de Génesis la conjugación verbal está en negativo y en el pasaje de
San Juan en positivo.”
Aunque William Barclay, en su Comentario al Nuevo Testamento, dice que Pedro es la roca sobre la que se edificaría la iglesia, acerca de los nombres dice:
“En el mundo antiguo, casi todos tenían dos nombres. El griego era la lengua internacional, y casi todos tenían un primer nombre, en su lengua materna, que era por el que los conocían sus familiares y amigos, y otro nombre griego, que era el que usaban en los negocios y en las cosas oficiales.”
Otra muestra del intento que hace el apologeta católico para desviar el asunto de su medula es utilizar fuentes como el Diccionario Liddell Scott Jones, Thayer’s Greek Lexicon, Diccionario Middle Liddell y el Slater’s Lexicon para luego concluir así:
Como vemos, en ningún diccionario este verbo tiene el significado de “apodar o dar un sobrenombre” (poner un sobrenombre). Es más, LSJ pone las siguientes acepciones explícitas a este verbo: i) “dar un nombre”, ii) “llamar a alguien por un nombre” iii) “llamar a alguien por un nombre debido a alguna función”. Del mismo modo, Thayer va en el mismo sentido, es decir, que la acepción corresponde a “dar un nombre a alguien” o “llamar por un nombre a alguien”.
Por eso mismo dije anteriormente que aquí no seré yo quien demuestre que a Pedro no se le cambió el nombre sino que el propio apologeta católico lo hará. Y es que, como vemos, en ningún diccionario el verbo καλέω tampoco tiene el significado de CAMBIO o sustitución de nombre. La evidencia del cambio se revela en la construcción gramatical completa en donde el verbo está insertado. Esa es la parte importante que nuestro amigo católico pasó por alto. Ya se demostró que συ κληθηση (tú te llamas) es muy diferente a ου κληθησεται ετι (no te llamarás más). El comparativo que se hizo entre Génesis 35:10 y Juan 1:42 revela lo que el amigo católico ha querido encubrir desde el principio.
Ahora, exploremos el griego de los cuatro versículos del NT que cita nuestro apologista protestante en su intento de aferrarse al argumento del “sobrenombre”:
MATEO 10:3. En algunos manuscritos se usa el Griego ἐπικληθεὶς mientras que en algunos no.
Westcott and Hort / [NA27 variants]
Φίλιππος καὶ Βαρθολομαῖος, Θωμᾶς καὶ Μαθθαῖος ὁ τελώνης, Ἰάκωβος ὁ τοῦ Ἁλφαίου καὶ Θαδδαῖος,
Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo (Santiago), el hijo de Alfeo, y Tadeo;
RP Byzantine Majority Text 2005
Φίλιππος, καὶ Βαρθολομαῖος· Θωμᾶς, καὶ Ματθαῖος ὁ τελώνης· Ἰάκωβος ὁ τοῦ Ἀλφαίου, καὶ Λεββαῖος ὁ ἐπικληθεὶς Θαδδαῖος·
Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo;
El verbo griego empleado para este versículo en los manuscritos y versiones que sí lo incluyen es ἐπικαλέω – epikaleó, Strong 1941. Veamos las acepciones en los siguientes diccionarios:
Los diccionarios citados son Diccionario LSJ, MiddleLiddell y Thayer’s Greek Lexicon donde se define ἐπικαλέω como sobrenombre y también apodo (nickname). Luego comenta:
Por tanto la traducción “por sobrenombre Tadeo” está justificada y eso se puede apreciar en prácticamente la totalidad de traducciones y versiones disponibles de este pasaje que he revisado tanto en español como en inglés, en las cuales se usa la palabra “sobrenombre”.
En esto estamos de acuerdo. El amigo católico ha demostrado que el verbo en discusión se traduce a “sobrenombre”. Sin embargo los textos que se pretenden analizar a continuación merecen su puntual aclaración:
MARCOS 3.16. En este versículo se usa el griego ἐπέθηκεν (Strong 2007) junto con ὄνομα (Strong 3686), así como en el caso de los hijos del trueno (Marcos 3:17), y si se revisa el diccionario LSJ, vemos que en ningún lugar existe acepción alguna de este verbo que implique “apodar” o “poner un sobrenombre”. Más bien, no es difícil ver que la acepción primaria e inmediata es “poner”, mientras que para ὄνομα la acepción es “nombre”, por lo cual la traducción natural es “poner un nombre”. Es más, en dos acepciones para ἐπέθηκεν se lee explícitamente “dar un nombre”.
Por eso, la traducción correcta, y que se refrendará cuando revisemos el griego del versículo de Hechos 1:23, se puede leer en multitud de versiones de la Biblia y es como sigue:
Aquí el apologeta católico pasa a citar veintidós traducciones bíblicas diferentes en inglés y castellano, y ninguna traduce las palabras “sobre nombre”. Sin embargo, por alguna razón el apologeta solo dependió de traducciones para tratar de probar su punto en este caso. Y no es que las traducciones sean malas. Más bien, están traduciendo este texto de manera obvia, es decir, que resulta más que obvio que se trata de un sobrenombre.
Interlineal Wescott/Hort (Vea también Nestlé Aland 26-27, Bizantino, TR)
Mar 3:17 και ιακωβον τον ου ζεβεδαιου και ιωαννην τον αδελφον του ιακωβου και επεθηκεν 2007:V-AAI-3S puso sobre αυτοις 846:P-DPM a ellos ονομα 3686:N-ASN nombre βοανηργες ο εστιν υιοι βροντης de Trueno
King James interlineal
Mar 3:17 AndG2532 JamesG2385 theG3588 son of Zebedee,G2199 andG2532 JohnG2491 theG3588 brotherG80 of James;G2385 andG2532 he surnamedG2007 G3686 themG846 Boanerges,G993 which is,G3603 The sonsG5207 of thunder:G1027
AT Robertson
Marcos 3:17
Boanerges, es decir, Hijos
del trueno (Boanërges ho estin huioi brontës). Este apodo hebreo es dado
sólo por Marcos, y la razón del mismo no está clara. Puede tener referencia al
fiero temperamento manifestado por ellos en Luc 9:34 cuando Jacobo y Juan
querían hacer descender fuego del cielo sobre las aldeas samaritanas que les
habían mostrado hostilidad. Esta palabra significa, literalmente, hijos de tumulto, hijos de trueno
en siríaco. Marcos no da más epítetos, excepto descripciones para
distinguir a Simón el cananista (o zelote) y Judas Iscariote, que también le
entregó (v. Mar 3:19). Andrés (de anër, un hombre) y Felipe (Philippos, a
quien le gustan los caballos) son nombres griegos. Bartolomé, hijo de Tolmai,
es el Natanael del Evangelio de Juan (Jua 21:2). Probablemente tenía ambos
nombres. Mateo es un nombre griego que significa don de Dios (Maththaios). Tomás es hebreo, y
significa Mellizo (Dídimo, Jua 11:16). Hay dos usos del nombre Jacobo (Iacöbos, Jacob). Tadeo es otro
nombre para Labeo.
Solo fijese en las palabras de Robertson que se han subrayado porque estas hablan por sí mismas.
Keener, Comentario al Contexto Cultural de la Biblia, pag. 139:
“Los documentos comerciales antiguos muestran que la gente se conocía comúnmente por varios nombres distintos, de modo que las distintas listas de apóstoles probablemente se refieran a las mismas personas.”
“Los sobrenombres eran comúnes y aparecen aún en las inscripciones de los sepulcros.”
Strong
ἐπιτίθημι epitídsemi; de G1909 y G5091; imponer (en un sentido amistoso u hostil):-poner,
sobrenombre, añadir, apellidar, cargar, echar, (poner) encima, herir, imponer.
Vine
1. G2007 epitithemi (ἐπιτίθημι G2007) añadir a, poner sobre.
2. (II), en un sentido secundario y más bien infrecuente, añadir, se halla en Mc 3.16,17, lit., «Él añadió el nombre Pedro a Simón», «Él les añadió el nombre Boanerges», y Rev_22:18, donde se usa este verbo en contraste a «quitare» (v. 19).
Thayer Definition:
1) in the active voice
1a) to put or lay upon
1b) to add to
2) in the middle voice
2a) to have put on, bid
to be laid on
2b) to lay or throw
one’s self upon
2c) to attack one, to
make an assault on one
El apologeta ha tratado de acomodar la exegesis a su gusto porque por un lado, consulta primero a los manuscritos y luego se refiere a las traducciones pero en este caso lo hizo al revés. Con este acomodamiento exegético cualquiera puede hacer que la Biblia diga cualquier cosa.
LUCAS 22.3 En este versículo se usa el griego καλούμενον, que es el mismo usado en Juan 1, 42, solo que está en el participio presente pasivo. De nuevo, y luego de lo visto en los diccionarios LSJ antes citados cuando se analizaron los versículos de Génesis, las traducciones más adecuadas no deberían emplear el término “sobrenombre”, lo cual se puede apreciar en varias traducciones:
La Biblia de las Américas
Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce;
La Nueva Biblia de los Hispanos
Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce apóstoles.
English Revised Version
And Satan entered into Judas who was called Iscariot, being of the number of the twelve.
Aquí sucede lo mismo que con el verso que analizamos anteriormente con la diferencia de que algunos manuscritos emplean καλουμενον y otros usan επικαλουμενον. Esto solo prueba que ninguno de los términos discutidos ni siquiera insinúa cambio o sustitución de nombre sino un nombre puesto sobre otro que no elimina al primero.
Bizantino
εισηλθεν δε σατανας εις ιουδαν τον επικαλουμενον ισκαριωτην οντα εκ του αριθμου των δωδεκα
King James Interlineal
ThenG1161 enteredG1525 SatanG4567 intoG1519 JudasG2455 surnamedG1941 Iscariot,G2469 beingG5607 ofG1537 theG3588 numberG706 of theG3588 twelve.G1427
Textus Receptus
[TR+] Luke 22:3 εισηλθεν δε ο σατανας εις ιουδαν τον επικαλουμενον ισκαριωτην οντα εκ του αριθμου των δωδεκα
La Biblia Latinoamerica (con nihil obstat e imprimatur).
Luc 22:3 Pero Satanás entró en Judas, por sobrenombre Iscariote, que era uno de los Doce,
Torres Amat
Luc 22:3 Entretanto Satanás se apoderó de Judas, por sobrenombre Iscariote, uno de los doce.
Vine
G1941 epikaleo (ἐπικαλέω G1941) poner un nombre sobre (epi, sobre; kaleo, llamar), poner un sobrenombre.
Strong
ἐπικαλέομαι epikaléomai; de G1909 y G2564; dar derecho; por impl. invocar (ayuda, en adoración, testimonio, decisión etc.):-invocar, llamar, apelar, poner, sobrenombre.
A continuación, l apologeta católico analiza Hechos 1:23 con la siguiente conclusión:
Hechos 1:23 (RVR 1960)
Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías.
Como vemos, este versículo termina por derribar el argumento protestante ya que podemos apreciar que, bíblicamente, existe una diferencia entre “llamar por un nombre a alguien” (καλέω empleado en Juan 1,42 y en los tres versículos de Génesis) en contraste con “dar un sobrenombre” (apodar – ἐπικαλέω empleado en Mateo 10:3 y en el presente versículo de Hechos). De esta manera, no hay asidero para los alegatos de nuestro apologista protestante, ya que bíblicamente hay una clara distinción entre ambos verbos, y si el alegato del apologista protestante fuera cierto, tendríamos a los traductores empleando la palabra “sobrenombre” en ambas instancias de Hechos 1:23, lo cual no se ha observado por parte de ningún traductor.
Primero, el argumento original que traje fue que a Pedro (ni a nadie en el NT) se le cambió el nombre. Nunca hablé sobre ninguna diferencia entre los términos griegos que el católico trata de usar para probar sin éxito lo contrario. Segundo, ninguno de los términos griegos mencionados por el apologeta ni siquiera insinúan un cambio o sustitución de nombre. Por el contrario, han confirmado lo que se ha estado diciendo acerca de los sobrenombres. No olvidemos la evidencia cultural que muestra que en los tiempos de Cristo la gente acostumbraba a tener más de un nombre, los cuales llevaban hasta la su misma lapida.
Esto nos lleva a Hechos 1:23. Tomando en cuenta el ya mencionado contexto cutural y la forma en que este verso fue escrito, nos damos cuenta que aparte del nombre adicional que llevaba la persona también se le añadía un sobrenombre. El texto, leído de forma natural nos confirma lo que la evidencia revela.
και εστησαν δυο ιωσηφ τον καλουμενον G2564:V-PPP-ASM siendo llamado βαρσαββαν ος επεκληθη G1941:V-API-3S fue llamado sobre ιουστος και μαθθιαν
Como podemos apreciar en la traducción literal que trae este interlineal y por los significados que el propio apologeta católico trajo, el verso no dice ni de insinuación que a este José se le cambió el nombre sino que también se nombraba como Barsabás y que además tenía el sobrenombre de Justo. Este es uno de los textos que confirma lo que el amigo ha tratado de negar. Y como repito de nuevo, ni los diccionarios que el apologeta católico ha citado lo respaldan en demostrar algún cambio o sustitución de nombre, como en el AT, que era lo que tenía que demostrar si quería refutar algo.
El mismo patrón se repite en
los versículos del NT que emplean el verbo ἐπικαλέω (Strong 1941) y para los
cuales se puede verificar fácilmente que las traducciones suelen emplear
correctamente la palabra “sobrenombre”: Hechos 4:36; Hechos 12:12; Hechos
12:25.
Este comentario del amigo confirma de manera
clara que en ningún caso se cambia o se sustituye el primer nombre para asignar
uno nuevo. Nunca se ha negado lo del nuevo nombre. Lo que se aclara es que no
hay tal cosa como CAMBIO. A nadie se le elimina su primer nombre cuando se le
da el nuevo o cuando se añade un sobrenombre (en especial cuando vemos Hechos
1:23). Tenga esto en mente para el próximo argumento del apologeta católico.
HECHOS 10:5;
HECHOS 10:18; HECHOS 10:32; HECHOS 11:13
En un último intento para
salvar su argumento, nuestro apologista protestante podría apelar a los cuatro
versículos de Hechos donde también se emplea ἐπικαλέω (Strong 1941) para el
caso de San Pedro, que son Hechos 10:5; Hechos 10:18; Hechos 10:32; Hechos
11:13, donde si bien también se confirma
el patrón de emplear correctamente la traducción “sobrenombre” para esta
palabra griega, vemos que presentan la fórmula que se lee a continuación:
“y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre (ἐπικαλεῖται)
Pedro.”
Luego, nos trae el comentario de Phillip Schaff el cual he resumido dejando las partes que
el apologeta enfatizó y cortando las conjeturas sin importancia. En su obra “Schaff’s Popular Commentary on the New
Testament” al referirse al pasaje de Hechos 10:5, dice:
Simon, quien
tiene por sobrenombre Pedro. “Es muy
observable que esta frase exacta en su totalidad se encuentra cuatro veces en esta narración (ver
Hechos 10:5; Hechos 10:18, Hechos 10:32 y Hechos 11:13). Por supuesto, se nos recuerda que el Señor enfáticamente le dio
a Simón un nuevo nombre (Juan 1:42, Mateo 16:18). Esta reiteración en los
Hechos de los Apóstoles es un vínculo expresivo entre ese libro y la historia
contenida en los Evangelios; y apunta nuestros pensamientos al cumplimiento o
parte del cumplimiento de la profecía de nuestro Señor con respecto a Pedro.
Ahora, fíjese bien en el
comentario del apologeta católico.
Como se aprecia, Schaff no
considera que el uso de ἐπικαλέω (sobrenombre) merezca algún comentario, y
menos que sea causal para objetar que a San Pedro no se le asignó un nuevo
nombre. Es más, el mismo Schaff afirma que a San Pedro el Señor le
dio un nuevo nombre debido a su futura función en la Iglesia (c.f. numerales 89
al 94 del libro “History of the Apostolic Church” Vol II de Phillip Schaff).
Primero, vemos cómo el apologeta católico
reconoce que Pedro es un claro sobrenombre
dado a Simón. Y como ya se ha aclarado, un sobrenombre es un nombre adicional al nombre original. Lo que el
apologeta ha hecho es cambiar
completamente el tema del cambio de
nombre al de la otorgación de un nuevo nombre. Esto lo hace para poder
montar un argumento usando fuentes que por cierto, no prueban nada sobre ningún
cambio, que es lo que he planteado desde el principio.
Los pasajes de Hechos que se mencionan
prueban de manera clara y contundente que a Pedro se le dio un nuevo nombre
ADICIONAL al que ya tenía y que, conforme a los manuscritos, se le llama
SOBRENOMBRE y no cambio ni sustitución de nombre, que es de lo que se está
hablando. Más claro no puede estar. En el NT hay otros muchos textos que lo
ponen de la forma más literal que se puede:
Jua 6:8 Uno de sus discípulos,
Andrés, hermano de Simón Pedro, le
dijo:
Jua 6:68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú
tienes palabras de vida eterna.
Vea también: Mat: 16:16,
Luc: 5:8, Jua: 1:40, 6:8, 68, 13:6, 9, 24, 36, 18:10, 15, 20:2, 6, 21:2, 3, 7,
11, 15, 2 Pedro 1:1. En esta última cita es Pedro mismo quien se identifica con
ambos nombres; el original y el sobrenombre.
Es por eso que tanto el
argumento del apologeta católico como su uso del comentario del Señor Schaff no
tienen validez. En ningún momento se ha negado la asignación de un nuevo
nombre. Lo que se está denunciando es sobre los cambios de nombre. Y sobre esto
el amigo católico hace completo silencio.
Así que, no se trata de
negar los nuevos nombres que no prueban que sean sustituto para el primero,
sino que se trata de que no hay eliminación de uno para dar lugar a otro. Ese
es el tema.
Como resumen de esta parte,
se ha visto que en uno de los textos más relevantes para nuestro análisis, esto
es, Juan 1:42, se emplea el verbo kaleó,
el mismo que también se emplea en la versión Griega de los tres versículos del
Génesis donde el Señor le cambia los nombres a Abram (Abraham), Saraí (Sara) y
Jacob (Israel). En dichos versículos el Señor les dice: “Ya no te llamarás …” precisamente
porque anterior a ello “se
llamaban”, es decir, “tenían
un Nombre!!” y “No un sobrenombre!!” que sería la conclusión
absurda si asumimos los argumentos de nuestro apologista protestante.
¿Quién ha dicho que los nombres anteriores
que tenían los mencionados personajes bíblicos eran sobrenombres? Esto
muestra la confusión en la que se encuentra el amigo católico. Más aun, mire
como él mismo reconoce que a estos personajes no se les llamó más con sus
primeros nombres sino que se les quitó
ese para poner otro en sustitución
del anterior. Nótelo en sus propias palabras cuando dice que ellos tenían un nombre.
Si algo prueban los argumentos del amigo es la forma en que contorsiona las
palabras de otro para poder montar toda una apología sin fundamento.
En ese sentido, la correcta
distinción entre los verbos griegos empleados en los versículos analizados nos
permite determinar cuándo se trata realmente de “dar un nombre” en contraste de
los casos que sí corresponden a “dar sobrenombres”. Los otros versículos
citados por el apologista protestante, es decir, Mateo 10:3, Marcos 3:16, Lucas
22:3 y sobre todo Hechos 1:23 no hacen más que confirmar la regla.
Sin embargo, nada de eso toca el tema que
se ha planteado el cual es CAMBIO DE NOMBRE. Y aun cuando el amigo católico ha
jugado a gusto con la exegesis de los textos que ha tocado, ninguno de los
cuales prueban ninguna sustitución de nombres, lo que él sí ha probado es que
en el NT los sobrenombres sí existen y son añadidos al primer nombre. Un nuevo
nombre no elimina el primero a menos que se especifique claramente como lo
hacen los textos del AT.
Por tanto, el alegato de
nuestro apologista protestante quien afirma que “En la Biblia un cambio es una sustitución. Un sobrenombre es un
nombre adicional que se añade al nombre original y que no elimina el primero
como en el AT.”, es una conclusión errónea, ya que: i) dicha regla de sustitución no se cumplió
para el caso de Jacob; ii) Hay una clara distinción entre “Dar un nuevo
nombre” y “apodar (dar un sobrenombre)”, tal como se ve en Hechos 1, 23 y; iii)
Al final, es irrelevante si se dejó de emplear el nombre original o no, ya que
lo que interesa es la carga e intención asociada a la asignación del nuevo
nombre, tal como se dio en el caso de Abraham, Sara, Israel y por ende en
Pedro.
Decir que la “regla” de sustitución no se
cumplió para el caso de Jacob es lo mismo que decir que las palabras que le
dijo Dios mismo en dos ocasiones no se cumplieron. También sería como decir que
Dios se ha contradicho. Esto no es para nada razonable.
Gen 32:28: Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel;
porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
Gen 35:10: Y le dijo Dios: Tu
nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino
Israel será tu nombre;
y llamó su nombre Israel.
Es claro que existe diferencia entre dar
un nuevo nombre y apodar si se mira desde el griego pero la Biblia dice
claramente que el nuevo nombre que recibió Simón (Juan 1:42) es un claro
sobrenombre (Hechos 11:13, entre otros). Nada de esto prueba que a Simón ni a
nadie en el NT se le cambió el nombre, que es el verdadero tema y que el amigo
ha evadido sin saber que en el proceso, en lugar de negar lo obvio, lo ha
confirmado con más fuerza.
¿POR QUÉ EN ALGUNAS SITUACIONES EL SEÑOR AÚN SIGUIÓ
USANDO EL NOMBRE DE SIMON?
La respuesta es clara. Porque no hubo tal cosa como
cambio, sustitución o eliminación del primer nombre. Ese es el tema. Pero el
amigo lo ha contorsionado todo para tener un argumento con el cual poder negar
lo que claramente no se puede.
Seguidamente, nuestro
apologista protestante comenta lo siguiente: “Otro detalle que habla en
contra del cambio de nombre es que en los momentos más íntimos en los que Jesús
le habla a Pedro no lo hace llamándolo como tal” y agrega “Es interesante ver en el pasaje de Juan
21:15-17 que mientras Cristo le delega a Simón el oficio de pastor y cuidador
de las ovejas no le está llamando Pedro sino que le llama por su nombre
original tres veces seguidas. Esto demuestra que en Mateo 16:18 Jesús no le
cambia el nombre a Simón sino que le llama por el apodo que se le había
asignado anteriormente” y
finalmente esgrime lo siguiente “Si el apodo de Simón fuera tan importante,
¿por qué Jesús, en los momentos de más cercanía con Pedro, le llamó casi
exclusivamente por su nombre original Simón?”
Vemos que sigue insistiendo en que según él a “San Pedro no se le cambió el nombre” y por tal razón se invalidan los argumentos Cristianos Católicos. Al respecto solo bastará repetir lo que comenté anteriormente: para nosotros es IRRELEVANTE si luego de otorgársele el nuevo nombre a San Pedro se dejó de emplear o no su nombre original, ya que lo que realmente interesa es la carga e intención asociada a la asignación del nuevo nombre, es decir, si el Señor tuvo la misma intención y trascendencia que en los casos de Abraham, Sara, Israel. La respuesta es afirmativa.
La palabra “irrelevante” ha sido utilizada por otros apologetas católicos cuando no tienen argumentos para objetar convincentemente la clara verdad que establece la Biblia, no en los protestantes ni en nadie más. Con estas palabras el apologeta católico reconoce que a fin de cuentas a Simón no se le eliminó o cambió su nombre para darle paso al nuevo. Y todo eso ha sido confirmado por él mismo. Además, no se ha dicho nada en contra de la intención que tenía Jesús al sobre nombrar al apóstol. Eso es algo claro y no tiene discusión. Pedro tenía su propósito y la Biblia establece muy claro lo que fue.
Vemos que sigue insistiendo en que según él a “San Pedro no se le cambió el nombre” y por tal razón se invalidan los argumentos Cristianos Católicos. Al respecto solo bastará repetir lo que comenté anteriormente: para nosotros es IRRELEVANTE si luego de otorgársele el nuevo nombre a San Pedro se dejó de emplear o no su nombre original, ya que lo que realmente interesa es la carga e intención asociada a la asignación del nuevo nombre, es decir, si el Señor tuvo la misma intención y trascendencia que en los casos de Abraham, Sara, Israel. La respuesta es afirmativa.
La palabra “irrelevante” ha sido utilizada por otros apologetas católicos cuando no tienen argumentos para objetar convincentemente la clara verdad que establece la Biblia, no en los protestantes ni en nadie más. Con estas palabras el apologeta católico reconoce que a fin de cuentas a Simón no se le eliminó o cambió su nombre para darle paso al nuevo. Y todo eso ha sido confirmado por él mismo. Además, no se ha dicho nada en contra de la intención que tenía Jesús al sobre nombrar al apóstol. Eso es algo claro y no tiene discusión. Pedro tenía su propósito y la Biblia establece muy claro lo que fue.
Aun así, el apologeta querrá
seguir refugiándose en lo que otros dicen que la Biblia dice como lo es el
planteamiento que sigue:
En efecto, uno de los
comentarios que mejor explica y aclara los usos de Simon por parte del Señor
Jesús en los versículos aludidos por nuestro apologista protestante, nos lo da
el erudito y ministro protestante Joseph S. Excell, en su colosal obra “The Biblical Illustrator” de 56
volúmenes y de importante acogida en el mundo protestante.
En la sección de comentarios
a Juan 1,42, indica lo siguiente:
Cristo cambió el nombre de Simón.
1. Como una señal de su
autoridad y de tomar posesión completa de él, como un rey podría alterar el
nombre de un hombre que había capturado.
2. Como una promesa de poder
transformador.
3. Como una profecía de su futuro cargo e
importancia en la Iglesia.
Uno de los errores que comenten muchos a la hora de
establecer cuáles son sus creencias es aceptar todo lo que cualquiera dice sin
cuestionar nada. Lo primero que este comentarista dice es que a Simón se le cambió
el nombre. Pero no da una sola evidencia bíblica para eso. Lo único que hace es
comentar sobre el alegado cambio que ocurre en TODOS cuando Cristo entra en
cada vida. Y otra vez, no se ha cuestionado nada sobre su cargo e importancia
en la iglesia. Eso está claro.
Ahora bien, he resumido el resto del comentario de Excell
porque en cada enunciado contiene en síntesis el sentido completo. Para verlo
completo refiérase al documento original del apologeta católico.
Primera razón: Para aleccionar y recordar sobre el peligro de que la nueva y mejor naturaleza caiga de nuevo a la vieja naturaleza..
Segunda razón: Para aleccionar sobre el amor misericordioso el cual discierne al hombre verdadero debajo de todos sus pecados.
Tercera razón: Para aleccionar sobre la gran posibilidad de que el nuevo hombre puede triunfar.
Cuarta razón: La total remembranza por el mismo hombre de lo que él fue en el pasado, en conjunto con su agradecido reconocimiento de lo que ahora es.
Primera razón: Para aleccionar y recordar sobre el peligro de que la nueva y mejor naturaleza caiga de nuevo a la vieja naturaleza..
Segunda razón: Para aleccionar sobre el amor misericordioso el cual discierne al hombre verdadero debajo de todos sus pecados.
Tercera razón: Para aleccionar sobre la gran posibilidad de que el nuevo hombre puede triunfar.
Cuarta razón: La total remembranza por el mismo hombre de lo que él fue en el pasado, en conjunto con su agradecido reconocimiento de lo que ahora es.
Es un interesante comentario el que se trae aquí pero nada
de esto prueba un cambio de nombre, que como repito, es el tema en discusión. Y
también repito que no se ha cuestionado nada de lo que se comenta aquí. Todo
esto se puede llevar a la vida de cada cristiano porque todas estas razones las
hemos experimentado todos los que hemos sido redimidos con la sangre de Cristo.
Esto no fue solo para los apóstoles ni los cristianos primitivos sino para toda
la iglesia.
A continuación citaré varias
referencias de comentaristas, diccionarios y enciclopedias protestantes que
hacen mención a que hubo un cambio de nombre y/o indican que el nuevo nombre
dado por el Señor implica una carga con relación a su nueva función.
Ninguno de estos
comentaristas entran en controversias inocuas acerca de si se trataba de un
“sobrenombre” o no.
Si estas son “controversias inocuas” entonces ¿por qué el
apologeta católico entra en ella para tratar de probar (sin éxito) lo que
realmente no puede?
Ahora bien, fíjese que el apologeta dice que los siguientes
comentarios, diccionarios y enciclopedias mencionan que hubo cambio de nombre.
Pero ¿cuántos de ellos realmente mencionan lo del cambio? Veamos:
i) Calvino: “(…) El
evangelista, por lo tanto, menciona esto como una predicción, que Simon recibió un nuevo nombre.”
[Calvin’s Commentary on the Bible]
ii) Nicoll, William R. “Sermon Bible
Commentary”, dice: “Era algo extraño, de hecho, para un hombre
del Este, para quien un nombre siempre conlleva significativos significados,
para un miembro de esa raza hebrea con cuya literatura sagrada el
pensamiento de cambio
de nombre siempre estaba ligado al pensamiento de cambio
de la vida, el trabajo, el personaje o el modo de pensar, algo extraño que
decirle a un hombre la primera vez que
lo conocías.”
iii) Whedon,
Daniel. “Whedon’s Commentary on the Bible”. Dice: “Jesús
le da el nuevo nombre ahora, no tanto, quizás, para describir
lo que ya es, si no como para profetizar y asegurarle lo que puede llegar a
ser.”
iv) The Pocket
Bible Dictionary, 1996 (Protestante) dice “Pe’ter (Rock),
Syriac, CEPHAS (Rock) … Su nombre
original era Simon o Simeon, pero cuando fue llamado al apostolado, el Señor le dio el nombre de Pedro
(CEPHAS) Mateo.16:
18, con una referencia profética a lo que él sería y haría para la iglesia.”
v)Dictionary of
Biblical Literacy, 1986, p. 415 (Protestante) dice “Pedro.
Griego ‘Petra’, arameo ‘Cefas’, ‘Roca.’ El nombre que Cristo le dio a Simón
Bar-Jonás“.
vi) The New
World Dictionary-Concordance to the New American Bible p. 527 (Protestante) dice
“Pedro. Simón o Simeón, que es la forma griega del
nombre, era hijo de Jonás … De
Cristo recibió el nombre de Cefa, un nombre arameo que significa roca,
traducido al griego por la palabra Petros (Gal .2: 7, 8) …”
vii) The
Smith’s Bible Dictionary (Protestante), 1901 “Pedro
(roca). Jesús le dio a
Pedro el nombre Cefas, una
palabra siríaca que responde al griego Pedro, y significa una piedra o roca
(Mateo 16:18) … A partir de este momento no puede haber duda de que Pedro ocupó
el primer lugar entre los apóstoles, (…)”
viii)The Concise
Columbia Encyclopedia, Third Edition Copyright, 1994, dice “Pedro, Santo, A.D. 64? el más
prominente de los Doce APOSTOLES, tradicionalmente el primer obispo de
Roma. Su nombre era
Simón, pero Jesús lo llamó Cephas [arameo, (= (roca), o,
en griego, Petros.”
ix)The Pinfoplease Encyclopedia, 1995 dice
“Peter, Saint d. ¿D.D. 64 ?, el más prominente de los Doce Discípulos,
enumerados primero en los Evangelios, y tradicionalmente el primer obispo de
Roma. Su nombre
original era Simón, pero Jesús le dio el nombre de Cefas [arameo,
= roca],…”
x) Diccionario Bíblico Ilustrado Holman
(protestante), 2014, pag 2975. Dice:
“PEDRO Derivado del griego petros que significa “roca”. El nombre aparece 159 veces en el NT. Se llamaba Simón; Jesús le puso el nombre Pedro (Mat.16:18)”
“PEDRO Derivado del griego petros que significa “roca”. El nombre aparece 159 veces en el NT. Se llamaba Simón; Jesús le puso el nombre Pedro (Mat.16:18)”
Solo UNO de los que se citan
aquí (Nicoll, William R.) menciona que hubo cambio de nombre. Los demás dicen
que bien Jesús le puso otro nombre o que se le dio un nuevo nombre, lo cual no
prueba cambio o sustitución alguna. Más aún, si utilizamos las fuentes que este
apologeta trajo donde se discuten las palabras griegas y las aplicamos aquí,
mucho menos se prueba cambio alguno. Otro intento fallido por parte de nuestro
amigo católico.
De todo esto podemos
aprender algunas cosas sobre estas alegadas respuestas:
1- Nuestro amigo católico
comenzó citando cristianos primitivos que opinan que hubo un cambio de nombre
pero cuando intentó probarlo, ninguna de las fuentes que utilizó lo ayudaron
porque ninguna tan siquiera insinúa que hubo tal cambio o sustitución. Las
pocas que lo hacen van en claro detrimento de lo que el texto bíblico
claramente dice.
2- En los casos donde los
manuscritos no lo ayudan, el amigo voltea la exégesis a gusto anteponiendo las
traducciones para intentar negar lo que los manuscritos en el idioma original
claramente indican. Así cualquiera puede hacer que la Biblia diga lo que a
cualquiera le venga en gana.
3- Pero lo que llama más la
atención es que el amigo entró tratando de probar que los cambios de nombre se
dieron y terminó acusándome de que estoy negando que a Simón se le dio un nuevo
nombre, cosa que nunca hice. Al hacerlo se desvió completamente del tema porque
en el NT los nuevos nombres no quitan el nombre anterior como claramente se da
en el AT. Todo el mundo sabe que es incorrecto aislar una palabra griega para
montar toda una apología que se cae por su propio peso al revisar la
construcción gramatical completa donde se aplica el vocablo griego.
Por lo tanto, el argumento
original que dice que a Simón no se le cambió el nombre se mantiene sólidamente
en pie con el respaldo del Texto Bíblico e incluso por las fuentes que el
propio amigo católico nos ha compartido.
Respuesta a errores de apologeta católico 2
Respuesta a errores de apologeta católico 2