La WT dice...

«No constituye una forma de persecución religiosa el que una persona diga y muestre que otra religión es falsa [tampoco] el que una persona informada [la] exponga públicamente como falsa... Ciertamente el desenmascararla públicamente es de más valor que exponer la falsedad de un despacho noticioso; es un servicio público más bien que persecución religiosa y tiene que ver con la vida y felicidad eterna del público. No obstante, deja al público libre para escogerLa Atalaya, 15 de mayo de 1964, pág. 304.

"¿Están SUS enseñanzas en completa armonía con la Palabra de Dios, o están basadas en las tradiciones de los hombres? SI SOMOS AMANTES DE LA VERDAD, NO HAY NADA QUE TEMER DE TAL EXAMEN" (La vedad que lleva a la vida eterna - 1968, pagina 13.)

sábado, 17 de junio de 2017

Respuesta a José Miguel Arráiz parte 3




Comentario a su “Respuesta a objeciones varias sobre el primado de Pedro”.


NOTA: las palabras del amigo JMA están en color ROJO y las palabras de Totocayo en AZUL.

Uno de los seguidores de nuestra página de apologética en Facebook me ha pedido que analice unas objeciones que un protestante que se hace llamar Danny Totocayo ha escrito en contra de la doctrina del Primado de Pedro.

Antecedentes

Al personaje en cuestión ya le conocía, porque es el mismo que por allá en el 2012 se dedicó a propagar un rumor en las redes sociales y en un foro protestante donde afirmaba que yo había abandonado la Iglesia Católica y fundado una secta porque había dejado de creer en el dogma de la transubstanciación. Me endosaba un conjunto de razones bastante absurdas para renegar del dogma. Cuando le pedí explicación confesó que todo lo había inventado para llamar mi atención e invitarme a un debate, y que los argumentos que me atribuía eran más bien suyos. En aquella ocasión me limité a ignorarlo y a hacer una aclaración en mi blog por si alguien se lo tomaba en serio. Desde entonces ha seguido por allí lanzando retos de debates a diestra y siniestra como un fatuo fanfarrón.

Y aunque desde entonces normalmente lo ignoro, esta vez haré una excepción y analizaré algunas de sus objeciones, en base a la petición de un lector.

En este artículo estaré haciendo énfasis en los errores bíblicos del amigo José Miguel sin darle atención a cualquier asunto que tenga con Totocayo, al cual tampoco defenderé. Aunque de vez en cuando también critico al protestante.

Pero como dije, comentaré principalmente los errores bíblicos del amigo en cuestión. En última instancia no estoy haciendo una defensa de la doctrina protestante porque la verdad no se defiende, se expone.

Los razonamientos que el amigo católico esgrime en su artículo los he contestado en otros de mis estudios cuyos enlaces estaré poniendo al final de éste.

Verdaderamente tiene razón el dicho que dice que “la repetición es la madre de la retención”, y esto es también cierto cuando se trata de errores y superficialidades, mal del cual, como demostraré, sufre el amigo JMA y aquellos que toman sus palabras como ley. No pretendo entrar en palabrerías absurdas ni en epítetos que no aportan ni edifican sino que destruyen y mucho menos en ofensas que no reflejan el carácter cristiano sino todo lo contrario. Pero los errores hay que exponerlos para que los que busquen la verdad no sean desviados.

Sin nada más, aquí está.

Analizando las objeciones

El artículo comienza con la siguiente introducción para continuar luego con distintos puntos que iré comentando uno por uno (las negritas son mías):

«PEDRO, ¿LA ROCA SOBRE LA CUAL CRISTO EDIFICARÍA SU IGLESIA?
La iglesia católica cree que en Mateo 16:13-18, se enseña que Pedro es la roca sobre la cual, Cristo edificaría su iglesia. El catecismo dice: “La iglesia católica además afirma: “Sobre la roca de esta fe, confesada por Pedro, Cristo ha construido su iglesia…En el colegio de los doce Simón Pedro ocupa el primer lugar (Cf. Mc 3,16; 9,2; Lc 24,34; 1Co 15,5). Jesús le confía una misión única. Gracias a una revelación del Padre, Pedro había confesado: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Entonces nuestro Señor declaró: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18). Cristo, “Piedra viva” (1P 2,4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro, la victoria sobre los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos (Cf. Lc 22,32)” (CIC N°552).

Ahora viene el punto:

«1. Aquí vemos una contradicción, primero se dice que la roca fue la confesión que hizo Pedro sobre Jesús. Esa confesión de que Jesús es “el Cristo, el Hijo del Dios vivo”; pero después se dice que esa roca es PedroEso es absurdo. Aquí le están dando dos significados distintos a la roca y eso no es creíble solo porque ellos lo digan. Además ellos dicen que solo Pedro es la roca. Aquí una cita: “El Señor hizo a Pedro, y solamente a él, la piedra de su Iglesia” (Catecismo N° 881). Como podemos ver aquí hay una contradicción.

Como se puede ver, la objeción en este punto se reduce a concluir que existe una contradicción en la enseñanza católica porque el Catecismo admite respecto a la interpretación de Mateo 16,18 dos interpretaciones disitintas. El asunto es ver si son excluyentes o complementarias.

En mi artículo anterior precisamente abordé este punto ciego muy común dentro del protestantismo que les lleva a ver contradicciones donde no las hay. No es excluyente entender que Jesús cambia solemnemente el nombre de Simón a Pedro para darle una nueva identidad y una nueva función como mayordomo del Reino de los Cielos, y a la vez entender que él fue escogido para su ministerio por la naturaleza de su fe.

Dicho de otro modo, se puede entender ese pasaje de dos modos y en base a dos sentidos distintos pero a la vez complementarios: San Pedro es la piedra sobre la que se edifica la Iglesia en cuanto a autoridad visible instituida por Jesucristo para gobernarla y apacentarla, pero a su vez es su confesión de fe el fundamento doctrinal de la misma.

Esto, por supuesto, es fácil de entender desde una la comprensión católica en donde se considera  a la Iglesia como una institución visible que consta de una jerarquía formada por obispos, presbíteros,  diáconos y laicos, donde cada quien tiene una función. Pero no para una cosmovisión protestante donde la Iglesia es solo invisible y no hay autoridad alguna superior a la interpretación privada y personal de cada creyente.

Aquí tenemos dos razonamientos que el catecismo hace sobre la persona de Pedro. Uno de ellos dice que sobre la roca de la confesión que hace Pedro registrada en Mateo 16:17 sería edificada la Iglesia. El otro dice que es sobre Pedro que está edificada la Iglesia. La postura protestante debería ser que solo uno de estos dos argumentos es el correcto. No los dos. Y la afirmación correcta es que es sobre la confesión de Pedro, la cual es Cristo mismo, que se edifica la iglesia. Para formar parte de ella cada cristiano debe profesar la misma confesión. Pedro no es el fundamento ni la cabeza de la Iglesia. Esto se demostrará bíblicamente durante el transcurso de este artículo.

Es por esto que el apologista protestante pierde su tiempo analizando razonamientos que provienen de una obra escrita por hombres con la pretensión de que se les crea todo al pie de la letra. El asunto medular aquí es el Texto Bíblico y es con éste que juzgaremos sobre qué es correcto. Si algo contradice la Biblia se debe exponer como falso.

En cuanto al comentario del amigo católico de que en la cosmovisión protestante la Iglesia es solo invisible y no hay autoridad alguna superior a la interpretación privada y personal de cada creyente es una enorme mentira porque él mismo sabe que la Biblia es clara cuando reconoce que la única autoridad en la Iglesia es Jesucristo por medio del Espíritu Santo (Juan 14:26, Hch 13:2-4, Efe. 5:23, Col. 1:18, 2:10 entre muchos otros). Después están los líderes que apacientan la iglesia (1 Ped. 5:2) sin usurpar el puesto que solo pertenece al Hijo.  

La comprensión de que Pedro es la “piedra” sobre la que se edifica la Iglesia en el sentido de autoridad instituida por Jesucristo se refuerza también en el contexto, ya que inmediatamente después el Señor le entrega las llaves del Reino de los cielos, haciendo alusión a la conocida figura del mayordomo (Isaías 22,22), un siervo del Rey con autoridad para “atar y desatar” y padre espiritual del pueblo.

Éste trillado argumento del amigo se ha contestado en otro de mis artículos. Podrán leerlo mediante el enlace que pondré al final de éste artículo. Allí demuestro bíblicamente que las llaves mencionadas el Isaías 22:22 y las de Mateo 16:19 tienen significados diferentes porque son diferentes funciones. Pero en este caso JM traiciona su propia tesis anti mezcla de metáforas y les da a las llaves el mismo significado en ambos contextos.

Vamos con la siguiente objeción:

«2. Aun si Pedro es la roca mencionada en Mateo 16:18, no significaría que Pedro sea la Única piedra de la iglesia, ya que el apóstol Pablo llamo a Cristo la Roca (1 Corintios 10:4; 1 Pedro 2:8). Y añadió: “Nadie puede poner otro fundamento del que está puesto…el cuál es JESUCRISTO” (1 Corintios 3:11).»

Un error común en la exégesis protestante, si es que se puede llamar así, es su desastrosa forma de mezclar metáforas distintas indiscriminadamente y “a lo bruto", saltándose el contexto y lo que cada metáfora quiere transmitir. Lo expliqué con detalle una vez en otro artículo, pero lo intentaré resumir brevemente en este.

En las Sagradas Escrituras es común encontrar la presencia de metáforas, comparaciones que comparten alguna similitud de significado. Normalmente se compara un elemento real con un elemento simbólico o “metafórico” para transmitir una enseñanza. Algunas metáforas comunes en las Sagradas Escrituras:

“…Yo soy la luz del mundo…” (Juan 8,12)
“…Yo soy el buen pastor…” (Juan 10,11)
“…Yo soy la puerta…” (Juan 10,9)
“…Yo soy la vid verdadera…mi padre el viñador” (Juan 15,1)

En el primer pasaje Jesús mismo se compara con la luz. Es evidente que no se trata de que Jesús sea la luz. Todos sabemos que la luz es una radiación electromagnética que puede ser percibida por el ojo humano. Sino que la metáfora permite a través de una semejanza transmitir un mensaje: al igual que la luz ilumina las personas, Jesús nos ilumina espiritualmente. El elemento metafórico en este caso es la luz, y tiene una semejanza con el elemento real que es Jesús.

Podemos dar una explicación similar a las otras metáforas: Jesús se compara con un pastor y nosotros con ovejas, también a Jesús se le compara con una puerta, al Padre con un viñador, etc.

Lo importante para poder comprender cada metáfora es que hay que analizarla en su contexto. No se puede extraer un elemento metafórico de una metáfora y pretender que mantenga su mismo significado en una metáfora distinta. A eso es a lo que me refiero con mezclarlas “a lo bruto“.

Pongamos un ejemplo: hemos visto que Jesús ha dicho “…Yo soy la luz del mundo…” (Juan 8,12) pero también en otro lugar del Evangelio encontramos que dijo: “Vosotros sois la luz del mundo”  (Mateo 5,14). Sería un error suponer que en el último texto la luz representa a Jesús, porque en ese caso en particular a quienes se compara con la luz es a nosotros los cristianos. Este ejemplo ilustra de forma sencilla que para saber a qué se refiere cada elemento metafórico hay que acudir al contexto de la metáfora, y no buscarlo en otras metáforas distintas.

Esto es lo que ha hecho este sujeto, mezclar distintas metáforas para tratar de asignar un significado fijo y constante a lo que simboliza una “piedra“. El problema es que aunque la palabra “piedra” puede utilizarse como un elemento metafórico, por sí solo no significa nada si no se ubica en una metáfora en concreto.

Hasta aquí José Miguel hace una buena exposición de lo que es una metáfora y cómo estas se utilizan. Todo lector cuidadoso y sincero de las Escrituras debe tener en cuenta lo cuidadoso que hay que ser cuando de interpretar metáforas se trata. Eso lo sabe todo el mundo.

Sin embargo, el amigo la desparrama cuando entra en las metáforas de la piedra y su aplicación a Jesucristo como fundamento, justo a continuación.

Una metáfora muy común en las Escrituras es aquella donde se compara a la Iglesia con un edificio, y las “piedras” simbolizan a los cristianos que la componen, sin embargo, incluso en este tipo de metáforas hay que analizarlas cada una en su respectivo contexto. Por ejemplo:

“Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también vosotros estáis siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu.”  (Efesios 2,19 -20)

Allí los cimientos de la construcción simbolizan los apóstoles y profetas, y la piedra angular de la construcción simboliza a Cristo.

Hagamos un análisis más cuidadoso del pasaje de Efesios porque al amigo JM se le pasaron unos detalles. Primero, el texto dice que la familia de Dios esta edificada sobre el cimiento DE los apóstoles. Esto quiere decir que los apóstoles tienen un fundamento y no que el cimiento les simboliza a éstos. Esto está en completa armonía con 1 Cor 3:11 donde se nos dice que nadie puede poner OTRO FUNDAMENTO porque Jesús ya ocupa este puesto. Veamos el texto en su contexto:

1Co 3:10  Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

1Co 3:11  Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Si leemos con especial cuidado, Pablo como apóstol nos dice que él puso el fundamento, no que él junto a los doce son el fundamento. Y esto toma una importancia trascendental por el hecho de que estamos ante el cumplimiento de una profecía mesiánica declarada por Isaías:

Isa 28:16  Por eso, así dice el Señor Yahveh: «He aquí que yo pongo por fundamento en Sión una piedra elegida, angular, preciosa y fundamental: quien tuviere fe en ella no vacilará. (Jer. 1976)
Dios nos habla a través del profeta y dice que solo hay UNA piedra de fundamento y angular para todos los que tienen fe en ella. Es esta profecía la que hace que el pasaje que habla de Cristo como el fundamento (1 Cor 3:11) y como la piedra angular (Efe 2: 19-20) sean diferentes pero a su vez una y la misma. El texto bíblico es claro; Cristo es tanto el UNICO fundamento como la piedra angular. Es tanto el cimiento como la cabeza de la iglesia. Eso es lo que dice la Biblia.


En Mateo 16,18 en cambio, la metáfora es ligeramente diferente. Ya no aparece Cristo como parte de la construcción, sino como el constructor que pone las piedras, y Pedro, no como cualquier piedra, sino como la piedra “sobre la que él edifica“, la base, dando a entender que la Iglesia se construye sobre una autoridad legítima instituida por Jesús.

En el transcurso de este estudio demostraremos lo equivocado que está este argumento de JM. Cristo es tanto el constructor como la piedra sobre la cual se edifica, es decir el fundamento, y Pedro es una de las primeras y principales piedras puestas sobre Cristo-fundamento. Vamos a ver cuán clara es la Biblia sobre todo esto.

Vamos al siguiente punto:

3. Este pasaje de Mateo 16:18 se puede traducir de dos maneras: “Tu eres Pedro, y sin embargo (kai) sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, o de esta manera: “Tu eres Pedro, pero (kai) sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. El termino griego “kai” significa “y”, pero también significa “y sin embargo” (Mateo 3:14; 6:26), o “pero” como aparecen en Marcos 12:12; Lucas 20:19 y Romanos 1:13.
De esta manera Jesús pudo haber hecho referencia a sí mismo como la Roca, ya que como sabemos en otros lugares Jesús es llamado la “Roca”; pero nunca se le llama así a Pedro. Sin embargo, aun si la palabra griega “kai” se traduce al español como “y”, no supone que Jesús le dijo a Pedro “c”.”.

Este argumento luce flojo ya desde el primer momento. Propone una nueva traducción para el pasaje que curiosamente no se encuentra en ninguna de las traducciones que tengo de la Biblia, incluyendo las protestantes, entre ellas las reconocidas King James, Reina Valera (en todas sus ediciones), Nueva Versión internacional, etc.

Por otro lado, si se consulta el Diccionario de griego Strong sobre el término griego “kai” dice que también significa “así", “de la misma manera", “en verdad", “porque” entre otros. De allí también surgen otras posibles redacciones que no menciona, pero si considera posible otras que si se adaptan a su eiségesis.  

Aquí definitivamente es JM quien destruye el argumento del protestante. Estoy completamente de acuerdo con el católico acerca de lo flojo del argumento de la conjunción griega “kai”. La única función que tiene kai en el texto es conjugar clausulas en oraciones como la de Mat. 16: 18 que se compone de tres cláusulas que como mencioné están lógicamente unidas por dicha conjunción. Aquí no hay nada más que decir excepto que la traducción más adecuada es “y”, como la abrumadora mayoría de las traducciones la vierten. Por lo que este es un punto muy pobre sobre el cual hacer apología.

Como cuestión de hecho, el próximo argumento del protestante es otro punto muy pobre donde hacer apologética en el caso de Mateo 16:18. Allí dice:

4. Si Jesús hubiera querido decir que Pedro es la Roca, le hubiera dicho: “Sobre ti edificare mi iglesia”. Pero Jesús cambia de segunda persona a tercera persona, de “tu” a “sobre esta”.
Si Jesús hubiera querido haber dicho que Pedro era la Roca, hubiera dicho, “sobre ti edificare mi iglesia”; pero no las uso. En Lucas 19:43 se usa “epi se” y se traduce “sobre ti”. Pero no se usó en Mateo 16:18, porque Jesús no quiso dar a entender que Pedro era esa Roca sobre la cual Cristo edificaría su iglesia.

No entraré en detalles de lo que JM respondió porque, como dije, el argumento es muy pobre y trivial y no tiene mucha importancia pero el próximo argumento sí viene al caso:

Por supuesto que Jesús pudo decir “Sobre ti edificaré mi Iglesia", como San Juan pudo al comienzo del Evangelio decir directamente “Jesús ES DIOS” y no hacer un juego de palabras para decirlo poéticamente. En cambio optó por hacer un juego de palabras que pone de relieve cómo el nuevo nombre de Pedro simboliza la función que desempeñaría: “Tu eres Pedro (Piedra) y sobre esta Piedra edificaré…A TI TE DARÉ las llaves".

Más adelante exploramos las palabras clave en Mateo 16:18 y con eso demostramos las razones por las cuales la interpretación católica de dicho texto es errónea por demás. Lamentablemente cuando se repite un error tanto como lo hace JMA se termina convirtiendo en una verdad absoluta para los que desconocen las Escrituras.

5. Además también cambia de género masculino a femenino y dice “sobre esta Roca”. Estos dos puntos son importantes para no caer en malas interpretaciones.
¿Por qué Jesús cambio de género masculino a femenino y de segunda persona a tercera persona?…. Una vez que se cambia de género y persona, Jesús dice que edificaría su iglesia sobre esa Roca (género femenino y tercera persona), no sobre Pedro.”

De hecho Jesús no lo hizo y no cambió el género a femenino.

Si leemos el Evangelio de Juan, dice así:  

Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, “Piedra".” (Juan 1,42)  
Ya en ese texto se observa que el nombre original dado a Pedro fue Cefas (en griego Κηφᾶς = Kēphas es una transliteración de la palabra aramea Kēphas = roca), nombre que conservó como se observa cada vez que es llamado así por san Pablo inclusive cuando escribe en lengua griega (1 Corintios 1,12; 3,22; 9,5; 15,5; Gálatas 1,18; 2,9.11-14). Se deduce por lo tanto que las palabras de Jesús en arameo debieron haber sido: “Tu eres Kēphas y sobre esta Kēphas edificaré mi Iglesia".

Cuando el Evangelio se escribe en griego, no se puede traducir el nombre de Pedro (Kēphas) como Petra, porque Petra en griego es de género femenino y como tal no podía signarse como nombre de varón. De allí que el evangelista lo traduce como “Petros” (Pedro).

Más allá de que muchos protestantes por prejuicios ideológicos no acepten este argumento, otros eruditos protestantes si lo han admitido. Vease una recopilación aquí:
http://www.philvaz.com/apologetics/PeterRockKeysPrimacyRome.htm

Nada nuevo bajo el sol. Aquí se ha levantado un argumento a base de un entendimiento anacrónico del uso de la palabra “kefas”. Pero cuando hacemos un análisis apropiado del término comprenderemos mejor el significado con el cual los escritores comprendían la palabra aramea.

En primer lugar, la palabra kefas es usada mucho antes que cualquier evangelio se haya escrito en cualquier idioma. En el Antiguo Testamento esta palabra se usa por primera vez en Job 30:6 y la segunda en Jeremías 4:29:

Job 30:6  cuyas casas de ellos, eran cavernas de piedras. (Junemann)

Jeremías 4:29  Ante voz de cabalgador y tendido arco retrocedió toda región; metiéronse en las cavernas, y en las selvas se ocultaron; y a las peñas ascendieron; toda ciudad fue abandonada; no habitaba en ellas hombre. (Junemann).

Aquí la palabra que se traduce a “piedras” y “peñas” es la transliteración aramea “kephim”, que es el plural de “keph” o “kyp”, el cual se utilizó como nombre propio para Pedro en la forma de Kefas (Kephá). Lo más interesante de todo esto es cómo se traducen estos textos en la Septuaginta:

[lxx+] Job 30:6 ων οι οικοι  αυτων  ησαν τρωγλαι  πετρωv

Aquí se traduce kephim (kyp) a petros. Así mismo es como se define en Juan 1:42. Lo interesante de todo esto es el significado que se le da a petros en la Biblia.

Petros:

Job 41:20  No le ahuyentan los disparos del arco, cual polvillo le llegan las piedras de la honda. (Jerusalén 1976). (En RV60 es el verso 28).



Aquí se habla de un instrumento para arrojar una piedra, es decir, una honda, y se emplea la palabra compuesta petrobolon (petros, piedra y balo (βάλλωG906) arrojar, tirar.
Ezequiel 13:11  di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá.


Veámoslo en la Septuaginta Analítica:

[lxx+] Ezekiel 13:11 ειπον προς τους) αλειφοντας πεσειται και εσται υετος κατακλυζων και δωσω λιθους πετροβολους εις τους ενδεσμους αυτων και πεσουνται και πνευμα εξαιρον και ραγησεται

Esto nos debe hacer meditar en el hecho de que no sería coherente utilizar dos palabras diferentes para crear una construcción que se refiera a una sola cosa. Es decir, las piedras (lithous) componen, o dicho de otro modo, son el granizo (petrobolos). Esto además demuestra que petros es sinónimo de lithos y no de Petra.

Todos los casos donde se ve involucrada petros es para referirse a una piedra lo suficientemente ligera para ser lanzada.

También en los libros deuterocanonicos encontramos el mismo patrón:

2 Macabeos 1:16  Abrieron la puerta secreta del techo y a pedradas aplastaron al jefe; le descuartizaron, y cortándole la cabeza, la arrojaron a los que estaban fuera.


En este verso se habla de unas piedras que se podían levantar y lanzar. Y como pueden apreciar, es petrous la palabra utilizada.

2 Macabeos 4:41  Cuando se dieron cuenta del ataque de Lisímaco, unos se armaron de piedras, otros de estacas y otros, tomando a puñadas ceniza que allí había, lo arrojaban todo junto contra las tropas de Lisímaco.


Otra vez se utiliza petrous para referirse a una piedra pequeña que se podía recoger y lanzar.

Otro dato interesante es que aún en la literatura griega clásica petros se utiliza de la misma manera. Veamos uno de los ejemplos más claros:

“La Iliada” de Homero (16-735)

“Héctor dejó entonces a los demás dánaos, sin que intentara matarlos, y enderezó a Patroclo los caballos de duros cascos. Patroclo, a su vez, saltó del carro a tierra con la lanza en la izquierda; cogió con la diestra una piedra blanca y erizada de puntas que le llenaba la mano; y estribando en el suelo, la arrojó hiriendo en seguida a un combatiente, pues el tiro no resultó vano”


Aquí,  se utiliza petron para referirse a una piedra pequeña que se podía tomar y lanzar con una sola mano. Todos los textos aquí expuestos demuestran el significado claro de petros y no es una roca grande.

Además, como se puede observar, petros nunca se utiliza de forma metafórica en la Biblia. El único otro uso es como nombre propio de Pedro.


Y aquí es donde esto se pone interesante. Veamos cómo Jeremías 4:29 traduce kephim:

[lxx+] Jeremiah 4:29 απο φωνης ιππεως και εντεταμενου τοξου ανεχωρησεν πασα χωρα εισεδυσαν εις τα σπηλαια και εις τα αλση εκρυβησαν και επι τας πετρας ανεβησαν πασα πολις εγκατελειφθη ου κατοικει εν αυταις ανθρωπος

En Job 30:6 kephim se traduce por el griego petron, plural de petros, mientras que en Jeremías 4:29 se traduce a petras. A simple vista alguien podría argüir, como lo hacen los apologetas católicos, que petros y petra, al provenir de la misma palabra aramea en Mat. 16:18 son la misma palabra con diferente género en griego. Pero tal razonamiento sería demasiado descuidado y apresurado porque no toma en cuenta el uso claro que se le da tanto a petros como a petra en la Biblia como un todo.

Petra:

No existe un solo texto en la Escritura donde Petra signifique piedra pequeña. No existe un solo texto en la Biblia donde Petra en su uso figurado o metafórico se aplique a hombre alguno. Esto es debido a que siempre que Petra es aplicada a alguien en la Biblia es SOLAMENTE a Jesucristo. La respuesta que dan los católicos a esto es la misma: Isaías 51: 1-2. Allí dice:

Isaías 51:1-2  Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados. Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.

Los proponentes católicos apelan al texto griego de la Septuaginta donde, dicen ellos, Petra se aplica a Abraham:

[lxx+] Isaiah 51:1 ακουσατε  μου  οι  διωκοντες  το  δικαιον  και  ζητουντες τον  κυριον εμβλεψατε  εις  την  στερεαν  πετραν ην  ελατομησατε  και  εις  τον  βοθυνον  του λακκου  ον  ωρυξατε

2 εμβλεψατε  εις  αβρααμ τον  πατερα  υμων  και  εις  σαρραν την ωδινουσαν  υμας  οτι  εις  ην  και  εκαλεσα  αυτον  και  ευλογησα  αυτον  και ηγαπησα  αυτον  και  επληθυνα  αυτον

Sin embargo, cuando analizamos la palabra hebrea de donde proviene Petra definitivamente no se trata de Abraham:

[HINT] Isaiah 51:1 שׁמעו אלי רדפי, צדק, מבקשׁי יהוה: הביטו אל צור חצבתם, ואל מקבת בור נקרתם׃.

En este pasaje vemos claramente que Petra proviene del hebreo Tsur, las cuales se utilizan para referirse a Dios y a Cristo y no a hombre alguno en ninguna parte en la Biblia. Entonces, ¿por qué de repente aquí Abraham tiene que ser esa roca? Los que arguyen así lo hacen sin ninguna base en la Escritura.

En todos los pasajes del AT donde se utilizaba Petra a manera de metáfora siempre se refería a Cristo. Vea Exo. 17:6, Num. 20:8, Sal. 78:15, 20, 105: 41, 114:8, Isa. 48:21, 51:1.

En todos los pasajes del NT petra en ningún momento se refiere a un hombre. Es por eso que petros y petra no son la misma palabra con diferente género sino que kefas tiene doble significado. Se usa como piedra pequeña (petros) y como una piedra grande (petra).



Esta es la única explicación coherente de porqué kephas en Mat. 16:18 se traduce a dos palabras griegas diferentes. Y esto refuta también el error de que petros y petra son la misma palabra con diferente género. Simplemente no hay precedente ni fundamento bíblico que apoye tal cosa.

Sigamos con otro argumento:

6. Los apologistas católicos dicen que cuando se usa la palabra “esta” puede hacerse referencia al antecedente más cercano; pero no siempre es así. Por ejemplo en Hechos 7:17-19 se usa “este” y no se refiere al antecedente más cercano. Veamos lo que dicen estos textos: “17 Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, 18 hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José. 19 Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen” (Véase también Hechos 4: 10-11; 1 Juan 2:22).
Así como en estos textos vemos que “este” no se refiere al antecedente más cercano, en Mateo 16 tampoco con “esta” se refiere al antecedente más cercano, sino que se refiere según el contexto inmediato a la confesión de Pedro sobre la Deidad de Cristo.

Repasemos el argumento que yo utilicé en un artículo anterior. Allí se sostiene que la frase en griego dice “ταυτη τη πετρα”  ( “epi tautê tê petra” ). Aquí “epi” significa “sobre”, y “ tautê tê petra ” significa “sobre esta misma piedra”. Así, la frase sin el “tê” significaría solo “sobre esta piedra”, pero con el “tê” la construcción gramatical fuerza a identificar la piedra a la que se hace referencia (sobre la que se edifica la Iglesia), con la que se acaba de mencionar (Pedro). Así, es Pedro y no otra piedra a la que se refiere Cristo sobre la que se edifica la Iglesia.

Yo basé mi explicación en la que da Robert A Sungenis, apologista católico con avanzados conocimientos de griego bíblico:

“Es importante señalar que aquí Jesús elige la frase epi tautee tee petra (“sobre esta roca”) más que la más ambigua redacción como epi tee roca (“sobre la roca”) o epi petra (sobre una roca). Utilizando el artículo definido o indefinido podría parecer que señala a alguien más que a Pedro, mientras el adjetivo demostrativo tautee (’esta’) es más probable que identifique a alguien en la inmediata proximidad gramatical al sustantivo «roca». La única otra roca que se ilustra en la inmediata proximidad es Petros (’Pedro’) el cual es un nombre propio que significa «Roca»….” (Traducido del comentario de Robert Sungenis en Jesús, Peter & the Keys, Butler, Dahlgren, Hess, pág. 23-24)

Siempre digo que no se puede decir amén a todo lo que se dice aún si proviene de un alegado apologista católico con avanzados conocimientos de griego bíblico”. El siguiente es un análisis de la construcción “taute tee” en Mat. 16:18 y otros textos.

Existen otros pasajes en el Nuevo Testamento donde la regla gramatical que menciona el apologista aplica perfectamente. Veamos los casos:

Lucas 21:23  Mas  ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.

Aquí, la frase “sobre este pueblo” en griego es επι τον θεμελιον τουτον, que traducido literalmente diría “sobre el pueblo este”. De esa manera, el artículo  “este” apunta al sustantivo que lo precede inmediatamente.

Veamos otro ejemplo:

Mateo 21:44  Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.

Otra vez podemos ver que en el griego (επι τον λιθον τουτον), el artículo “touton” apunta al sustantivo que la precede (lithon).

Veamos ahora un ejemplo con un sustantivo femenino:

Mateo 23:36  De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

Aquí “sobre esta generación” viene del griego την γενεαν ταυτην, (ten genean tauten) confirmando una vez más la regla que el católico expone.

Sin embargo, en el caso de Mateo 16:18 dicha regla no aplica por varias razones:

Primero, Mateo 16: 18 es una oración compuesta, es decir, que en la misma oración se comunican tres pensamientos lógicamente conectados, o dicho de otra forma, se compone de tres clausulas (aquí solo discutiremos las primeras dos que son las que nos competen en el análisis):

A. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, (καγω δε σοι λεγω οτι συ ει πετρος)

Y (και), es la conjunción que conecta la cláusula A con B.

B. sobre esta roca edificaré mi iglesia (επι ταυτη τη πετρα οικοδομησω μου την εκκλησιαν)

Como pueden observar, el pronombre ταυτη (taute) y el artículo τη (te) están en la segunda clausula, donde también está Petra. Esto hace imposible conectarlos con Petros, que está en la primera clausula.

Lo segundo se deduce por pura lógica. Como vimos en los ejemplos anteriores, cuando el sustantivo es masculino, el pronombre y el articulo tienen que ser masculinos como en Mateo 21:23 donde el masculino lithos lleva el pronombre masculino τουτον (touton) y el articulo τον (ton), también masculino. Cuando el sustantivo es femenino también lo son el pronombre y el articulo como en el caso de Mateo 23:36 donde el femenino γενεαν  lleva el pronombre y el artículo femenino (τη - te y ταυτη  - taute).

De este modo, en Mateo 16:18 Petros (Pedro) es masculino y Petra (Roca) es femenino por lo que lógicamente ταυτη τη, siendo pronombre y articulo  femeninos tienen que corresponder a Petra y no a Petros. Y como se demuestra en este análisis, Petros y Petra no son la misma palabra.  Si aplicamos la regla que el apologista propone en este versículo entonces también tendríamos que aceptar como correcto decir por ejemplo “esta niño” o “este niña”, lo cual no tiene ninguna lógica, y es un gran disparate.

Una de las maravillas del griego “koiné” es que es un idioma muy flexible sintácticamente. Este caso es un buen ejemplo porque Mateo también pudo haber construido esta parte así: τη πετρα ταυτη (tee Petra tautee – la Roca esta). Aun así la traducción no cambiaría como en los casos mencionados antes y la referencia se mantiene hacia Cristo. Es decir, como quiera que pongas el pronombre y el artículo a quien se refiere es a Cristo y no a Pedro.

Y lo tercero, no hay un solo caso en todo el Nuevo Testamento donde  ταύτῃ τῇ (tautee tee) haga referencia al nombre que se acaba de mencionar antes. Por el contrario, siempre que se emplea la mencionada construcción se aplica al nombre o adjetivo que se coloca inmediatamente después. Incluiré las siguientes citas para que si algún lector gusta, se tome el tiempo de analizarlas en un Nuevo Testamento interlineal con morfologías:


Mat 12:45, Mat 26:34, Mar 8:38, Luc 12:20, Luc 17:34, Hch 10:30, Hch 16:12, 2Co 1:15, 2Co 8:7, 2Co 8:19-20, 2Co 11:17.  

Eso es lo que al alegado “apologista católico con avanzados conocimientos de griego bíblico” que JM confiadamente cita pasó por alto si es que verdaderamente es lo que alega ser.

De manera que, combinando la separación de cláusulas y el género en el que se escribió el pronombre y el artículo, se excluye completamente la posibilidad de aplicar en Mateo 16:18 el que "esta" apunta al sustantivo que lo precede inmediatamente” dejando el argumento católico sin ningún valor.

Así queda demostrado que Cristo dijo que edificaría la iglesia sobre Él y no sobre hombre falible alguno.

Todo esto debería levantar ciertos signos de pregunta acerca del conocimiento de griego de algunos “apologetas” católicos que por más que se autoproclamen como tal están más comprometidos con Roma que con la Biblia.

Curiosamente este protestante coloca un ejemplo que en vez de darle la razón se la quita. Cita por ejemplo este texto para demostrar que cuando se utiliza “este” no necesariamente se refiere a la referencia más cercana:

“Conforme se iba acercando el tiempo de la promesa que Dios había hecho a Abraham, creció el pueblo y se multiplicó en Egipto, hasta que se alzó un nuevo rey en Egipto que no se acordó de José. Obrando astutamente contra nuestro linaje, este rey maltrató a nuestros padres hasta obligarles a exponer sus niños, para que no vivieran.” (Hechos 7,17-19) 

Pero allí quien escribe es bien explícito al señalar que se refiere a “este rey“, por ende, para ver a quien se refiere al utilizar “este” hay que buscar la referencia más próxima a un rey en el relato.

Si en cambio no hubiese sido explícito y hubiese escrito “Obrando astutamente contra nuestro linaje, este maltrató a nuestros padres” se entendería que fue el linaje el que maltrató a sus padres, no el rey.  
Pongamos de ejemplo un pasaje bíblico relacionado a la divinidad de Cristo, que dice así:

“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la Vida eterna.” (1 Jn 5,20) 

En el pasaje anterior, si uno le pregunta a un testigo de Jehová, a quién se refiere el texto como el Dios verdadero, él dirá que al Padre, pero lo cierto es que allí cuando se dice “Este es el Dios verdadero” se refiere a Jesucristo, que es la referencia más próxima que acaba de mencionar.

El problema con los textos que JM cita aquí es que cuando se analizan en el griego, en ninguno aparece la construcción “taute tee”. Simplemente utiliza una traducción castellana para tratar de probar su punto. Comienza hablando de la mencionada construcción griega y termina dando ejemplos que nada tienen que ver. Revisemos el ejemplo de Hechos 7:17-19:

Hch 7:17  Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, 18  hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José. 19  Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen.

Cuando analizamos el texto en el griego nos damos cuenta de que el sustantivo “rey” no aparece allí pero se suple en castellano para especificar de quién se está hablando. Si se traduce el verso 19 literalmente diría: “Este, usando de astucia con nuestro pueblo…” Si aplicamos aquí la regla que JM propone, la referencia más cercana en el original no es dicho rey sino José. Es por eso que “rey” se suple en el verso y así se especifica que “este” no es José sino el rey que se menciona antes que él. Por lo que este ejemplo en realidad no sirve y no ayuda al argumento del amigo católico.

Lo que JM debe hacer es analizar y meditar en la respuesta dada anteriormente y considerar los hechos BIBLICOS. Sí, porque esto no es opinión personal disparada de la baqueta ni de ningún apologeta ni “erudito” protestante. Esto es lo que dice la Biblia. Y somos BIBLICOS antes que protestantes.

Sigamos:

7. Debe añadirse que en Mateo 16:18, el texto griego se traduce mejor así: “Tu eres Pedro, y sobre esta roca edificaré de mi la Iglesia”. El erudito en griego Samuel Pérez Millos, Th. M. así lo expresa: “Literalmente de mi la iglesia” (Comentario Exegético al texto griego del Nuevo Testamento. CLIE).

Aquí nos encontramos con una falacia de autoridad (distíngase del argumento de autoridad). Lo que pueda opinar algún erudito protestante no puede pretender presentarse a creyentes católicos sino como una opinión más. Existen numerosos eruditos católicos y protestantes que simplemente pueden opinar diferente. Yo mismo acabo de presentar doce opiniones de doctos protestantes que discrepan de este, y no he mencionado a ningún católico. 

En lo personal, no veo que esa traducción sea del todo incorrecta mientras se admita que Pedro es identificado con la Roca sobre la que edifica la Iglesia.

Esto es lo que ocurre en un debate cuando se quita la atención de la Biblia y se entra en citar a tal o cual erudito protestante o católico. Con esto no pretendo decir que no se puede acudir a tales recursos de ser necesario. Lo que digo es que la mayoría de las veces en un debate se utilizan para traer puntos triviales que no aportan nada decisivo en la discusión. 
En este artículo estamos demostrando que las respuestas se hayan primeramente en la Biblia y ella es la que determina si tal o cual “experto” está en lo correcto o no. Ese es el orden que establece la propia Biblia.

Hch 17:10  Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos.

Hch 17:11  Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

“8. Pedro es una piedra pequeña. Aunque Petros y Petra pueden significar Roca o Piedra, debe notarse que Petros se usa para hablar de piedra pequeña y ese parece ser el significado de 
Pedro, ya que Jesús es el fundamento (1 Corintios 3:11).”

Más de lo mismo. Ya se aclaró que Pedro es una traducción al género masculino del nombre que recibió en arameo (Cefas) que significa “roca". No tiene sentido insinuar que su traducción al griego, debe entenderse por “piedra pequeña” y menos recurriendo a otras metáforas fuera de contexto, como 1 Corintios 3,11.

Sin embargo aquí se explicó que petros sí se define como una piedra pequeña porque ese es el significado y uso que el texto bíblico le da. Los textos están ahí y son muy claros. Problema de JM si quiere seguir patinando en el mismo argumento trillado y gastado.

Petros – piedra pequeña y nombre griego de Pedro y sinónimo de lithos.

Petra – roca grande, fundamento donde se edifica. Nunca se aplica figuradamente o 
metafóricamente a nadie excepto al Hijo. Véase más arriba los textos de prueba.

En griego koine (el idioma en que se encuentran los escritos del Nuevo Testamento) ambas palabras (Petros y Petra) eran sinónimas. Para referirse a una piedra pequeña existe en griego otra palabra “lithos”, la cual es utilizada en la Escritura frecuentemente de este modo.

Ejemplos:

“quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca (Petra); luego, hizo rodar una piedra (lithos) sobre la entrada del sepulcro” (Mateo 15,46)

“Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra (lithos) que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, en piedra (lithos) de tropiezo y roca (petra) de escándalo. Tropiezan en ella porque no creen en la Palabra; para esto han sido destinados” (1 Pedro 2,8)

“y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra (lithon) alguna.»” (Mateo 4,6)

“¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra (lithon);” (Mateo 7,9)

“Y Jesús les dice: “¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra (lithon) que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?” (Mateo 21,42)

El argumento de que “Petros es sinónimo de Petra” se ha demostrado falso desde el arranque porque no tiene fundamento en el texto bíblico y JM no da ninguno para respaldar su posición. Lo único que puede demostrar es la diferencia entre lithos y Petra. Pero esto agrava más su problema porque también se ha demostrado que petros en el texto bíblico es sinónimo de lithos y no de petra. Vea la siguiente comparación:

2 Macabeos 4:41  Cuando se dieron cuenta del ataque de Lisímaco, unos se armaron de piedras (petrous), otros de estacas y otros, tomando a puñadas ceniza que allí había, lo arrojaban todo junto contra las tropas de Lisímaco.

1 Macabeos 2:36  no replicaron ni arrojando piedras (lithos) ni atrincherando sus cuevas. Dijeron:

Se pueden traer más ejemplos pero con éste es suficiente ya que ambos versos son escritos por la misma persona. Y esa persona utiliza petros y lithos con el mismo significado. Ni se mencione que existe un verso donde se combinan lithos y petros para crear una frase que se traduce “granizo” (Ezequiel 13:11).

La obsesión casi enfermiza de este protestante en identificar siempre a Cristo como una roca grande y a Pedro con una piedra pequeñita termina volviendose en su contra, porque en muchas ocasiones a Cristo se le compara con una piedra pequeña (lithos), y no hay de qué escandalizarse dado que se trata de metáforas distintas.

Por ejemplo, no menoscaba en nada el honor de Cristo que en una metáfora le simbolice la piedra pequena (lithos) que hace tropezar a los arquitectos (1 Pedro 2,8) y tampoco que en el mismo pasaje se utilice otra metáfora donde se le compara con una roca (petra) tan grande como el escándalo de no haber creído en Él.

Por otro lado, en todo el NT, “Pétros” es utilizado solo como nombre propio de Pedro y nunca para hacer referencia a una piedra pequeña, a diferencia de “lithos", ¿Tiene sentido la artificial distinción que el protestantismo intenta hacer, cuando tiene perfecta explicación la razón de que se masculizara su nombre?

Aquí hay que aclarar algunas cosas. En el caso de Pedro, Petros viene siendo su nombre y aunque aquí no se alude literalmente a una “piedra pequeña” no es lo mismo que Petra, término que se aplica únicamente al Hijo. Esto se ha demostrado ya en este artículo y en otros que menciono al final. Entonces, Pedro viene a ser una de las piedras que componen la Iglesia y no la roca (Petra) sobre la cual se edifica la iglesia la cual es Jesucristo.
Ahora bien, el uso de lithos aplicado a Cristo en 1 de Pedro 2:8 debe ser interpretado en base a la profecía mesiánica que Pedro cita.

Isaías 8:14 Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén.

En hebreo, idioma en que fue escrito originalmente este texto, la palabra traducida a piedra es “eben” conocida por algunos como “evna”. Interesantemente la palabra de donde proviene tropezadero es Tsur. Cuando analizamos cómo se traduce en la Septuaginta, eben pasa a ser lithos y Tsur pasa a Petra. Sin embargo se está refiriendo a la misma persona: Cristo. Y así mismo es como Pedro la copia cuando dice “Piedra (lithos) de tropiezo, y roca (Petra) que hace caer”.

Esto significa que el profeta, en el caso de Cristo, le da a lithos y a petra la misma connotación y así mismo fue como Pedro lo entendió.

Sin embargo el uso normal de lithos como piedra pequeña es el mismo que se le da a petros en la Biblia. Lo que tenemos que entender de una buena vez es que Petros es el nombre propio de Pedro mientras que Petra es el término que siempre se usa simbólicamente para referirse a Cristo y no a hombre alguno. A esto añádale que el texto bíblico solo reconoce como único fundamento y la única cabeza de la iglesia a Cristo y tenemos como resultado que es imposible que Petros sea sinónimo de Petra y que esta Petra sea Pedro.

Ahora debemos entender mejor el por qué JM se refugia más en las diferencias de metáforas que en la crítica textual exegética y es que ésta última no le favorece para nada.

Continúa:

En el libro apócrifo de 2 de Macabeos 4:41 podemos notar que Petros hace referencia a una roca pequeña. Este pasaje dice: “Cuando la gente vio que Lisímaco los atacaba, unos reunieron piedras (petrous), otros tomaron palos pesados, otros recogieron con la mano la ceniza que había en el suelo y, en medio de una gran confusión, comenzaron a lanzarlo todo contra los hombres de Lisímaco”.

Ya en este punto el argumento protestante se ha vuelto irrelevante. Ya se ha dicho que el nombre de Pedro (Cefas) en arameo, tal como lo pronunció Jesús significa “roca” y no piedra pequeña, sin embargo, este sujeto insiste en hacer la distinción en lengua griega basándose en el uso puntual que se le da en un libro que considera apócrifo.
No representa ningún problema el hecho de que “pétros” en algunos contextos pudo representar una piedra.

Primero, ya hemos demostrado de donde proviene kefas y sus dos significados, por lo que este repetido subterfugio se ha contestado.
Segundo, ¿Irrelevante? ¿Cómo puede ser irrelevante para un católico que se tome evidencia del significado de petros de un libro que considera inspirado? A esto tenemos que añadir que:

1. Todo el mundo sabe que el Antiguo Testamento que se utilizó en el tiempo de Cristo y los apóstoles era la Septuaginta y en ella figuraban los llamados apócrifos. Esta es una de las afirmaciones en la cual se aferran los católicos siempre que defienden la alegada inspiración de dichos libros. Y ahora tenemos un apologeta católico diciendo que el significado con el que se usa petros en estos libros es irrelevante…

2. Como cuestión de hecho, los defensores católicos defienden muchas de sus enseñanzas (que no vienen al caso aquí) citando textos de los “deuterocanonicos” (eufemismo para “apocrifos”).

3. Precisamente estos libros, que los católicos tienen como inspirados, son los que descubren el verdadero significado de petros y desmienten el hecho de que sea una roca y sinónimo de Petra. Sin mencionar que tambien demuestran que petros es sinónimo de lithos en su sentido ordinario.

Aquí tengo que otorgársela al protestante porque por lo menos trajo un argumento que JMA no pudo contestar de forma convincente y que, para pasar esa copa, lo resuelve todo tachando el argumento como “irrelevante”. Así cualquiera.

“10. Los católicos dicen: “Por la palabra ‘roca’ el Salvador no podía haberse referido a Sí mismo, sino solo a Pedro, ya que es mucho más aparente en Arameo, donde la misma palabra (Kipha) es usada para ‘Pedro’ y ‘roca’. Su declaración admite entonces una explicación, a saber, que Él desea hacer de Pedro la cabeza de toda la comunidad de aquellos que creían en Él como el verdadero Mesías; que a través de este fundamento (el de Pedro), el Reino de Cristo sería inconquistable; que la guía espiritual de la fe estuviera colocada en las manos de Pedro, como el representante especial de Cristo” (Peter becomes head oh the Apostles).”

Precisamente, creemos que las palabras de Cristo expresaban su deseo de instituir a Pedro como el primero de muchos mayordomos del reino de los cielos, cabeza visible de la Iglesia (porque la cabeza suprema de la Iglesia es Cristo).

A estas alturas ya todo el que ha leído los planteamientos bíblicos aquí expuestos sabe que Cristo se refería a sí mismo cuando pronunció las palabras de Mat. 16:18. Y en cuanto a que Pedro era la cabeza visible mientras que Cristo era la cabeza suprema, no hay sustento bíblico para tal pretensión y ya se ha demostrado sobradamente aquí.

Continúa:

“Lo que el católico debe saber son dos cosas: (1) El catecismo ya dijo que Cristo ha construido su iglesia “Sobre la roca de esta fe, confesada por Pedro”. Y (2) No tenemos el texto arameo del libro de Mateo, solo lo tenemos en griego. Y Kepha no es usada para Pedro y Petra, sino solo para Pedro. Juan 1:42 dice: “Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro)”.”

Ya la aparente contradicción que este protestante ve en la enseñanza del Catecismo se explicó al comienzo.

Luego supone que como se ha conservado el texto original del evangelio de Mateo en arameo, Kēphas no se utiliza en ambas partes de la sentencia: “Tu eres Kēphas y sobre esta Kēphas edificaré mi Iglesia". ¿Qué palabra pudo haber usado entonces, si Kēphas en arameo significa “Roca"? ¿Quiere decir que bajo esta hipótesis Pedro si es llamado Kēphas (Roca) y la Iglesia se construye sobre una piedra pequeña?

Ya pueden adivinar porque no es común escuchar este argumento en boca de otros protestantes…

Como se ha explicado anteriormente, el origen de kephas en la Escritura demuestra que ésta palabra aramea era utilizada con dos significados distintos. Cuando Juan dice en 1:42 que kephas quiere decir petros se inclinó por el significado que esta palabra tiene en Job 30:6 donde kephim es petrous. Estoy cien por ciento seguro que Juan conocía la connotación de piedra pequeña que petros tiene en todos los textos donde aparece tanto en los proto como en los deutero canonicos. Cuando Jesús pronunció las palabras de Mat. 16:18 tomó en cuenta los dos significados que Él sabía que kephas tiene en la Escritura.

Y esta es la razón principal de porqué en griego se traduce la primera incidencia de kephas a petros y la segunda a petra. La misma palabra aramea traducida a dos parabras griegas diferentes.

Y ya que la repetición es la madre de la retención les vuelvo a refrescar la gráfica que lo explica de la única manera coherente.




Continúa:

“11. Si Kephas significa lo mismo que Roca o Petra, ¿Por qué nunca se llamó Kephas a Jesús sino solamente Petra o Lithos? Es cierto que Lithos es una palabra que significa piedra pequeña, pero también significa piedra grande, como podemos ver en Mateo 27:60,66 cuando se habla de piedra de sepulcro o cuando se habla de la piedra de molino en Lucas 17:2 y Apocalipsis 18:21. Lithos es usada metafóricamente para hablar de Cristo, quien no puede ser una piedrita pequeña.
Petros parece tener también el significado de Roca grande; pero ¿por qué nunca se llama a Jesús Petros o Kephas? Pienso que los escritores bíblicos empiezan a usar Petra en un sentido diferente al de Petros y Kephas por alguna razón.”

El problema de este sujeto es que no entiende que “Roca” o “Piedra” no son nombres propios de Cristo, son objetos que se utilizan como elementos metafóricos para poner de relieve una enseñanza por medio de una analogía.

Es natural que en algunas metáforas Cristo pueda ser comparado con una roca, y en otras con una piedra. Cada metáfora se entiende en su propio contexto y está claro que Cristo no es ni lo uno ni lo otro, porque tanto una piedra como una roca son objetos inanimados.

No tiene sentido por lo tanto, divagar en detalles irrelevantes como que “lithos” en griego puede ser una piedra grande, y poner de ejemplo Mateo 27,60 donde se habla no de una piedra, sino de una “gran piedra“. A pesar de la irrelevancia del argumento también erra porque pasa por alto que en esos casos la palabra piedra está acompanada de un adjetivo. Si en el texto se menciona una “gran piedra” es el adjetivo el que da a entender que se trata de una piedra grande, no la palabra en sí misma. Lo mismo pasaría si alguien hace referencia a una roca pequeña. 

Una vez más tenemos las consecuencias de entrar en terreno trivial que no demuestra nada y cómo esto desvía el tema de las cosas realmente importantes. Es por esto que muchos protestantes terminan dejando una discusión y se alejan frustrados y en muchos casos comienzan a cuestionar sus creencias. Pero la culpa es de ellos mismos por estar repitiendo los mismos argumentos aprendidos y quemados.

Esto es lo que ha pasado con todos los tan auto aclamados  “antes protestantes ahora católicos”. Creen la primera cosa “aparentemente lógica” que dice un supuesto apologeta de Roma e inmediatamente comienza su alegado “regreso a casa”.

Ya es momento de movernos a aguas más profundas porque la Biblia es mucho más abarcadora y trascendental que todo este “dime y te diré” sin sentido.

Otro argumento:

“12. En el Nuevo Testamento se llama a Kephas veinte veces por el compuesto “Simón Pedro”, y ciento cincuenta y tres veces lo llama “Pedro” y nunca “Simón Petra”, ni “Petra” lo que resulta curioso, si él fuera la “Petra” en Mateo 16:18.”

Ya se ha aclarado por qué a Pedro no se le pudo llamar “Petra", siendo “Petra” un nombre de mujer. De la misma manera no se le podría llamar al sujeto que escribe a este artículo “Daniela".

Y aquí se ha demostrado lo incorrecto del planteamiento de JMA, puesto a que petros y petra son dos palabras completamente diferentes, lo que indica que el cambio de género nunca se dio. Y es que el planteamiento católico es consecuencia de la superficialidad de la que se sustenta.

Concluye:

“13. Mi conclusión es que Pedro fue una piedra pequeña ya que, El fundamento de la iglesia es Cristo. “nadie puede poner otro fundamento que el que ha sido puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11), y Él no podría ser una Piedra pequeña.Los apóstoles, incluyendo a Pedro serian también piedras pequeñas; pero ninguno la “Roca”, porque no pueden haber dos rocas iguales.”

No puede sino finalizar insistiendo que Pedro fue una “piedra pequeña” mientras se pierde en un conjunto de divagaciones donde persevera en el error de mezclar metáforas indiscriminadamente, respecto a que sólo Cristo es la roca, como si Cristo fuese un objeto inanimado y nosotros objetos inanimados más pequeños. 

Es aquí donde encontramos la debilidad hermenéutica fundamental de José Miguel Arráiz. Como han podido apreciar, su tesis católica gira principalmente en torno a la tan aclamada “mezcla de metáforas” como si con eso resolviera el problema principal que tiene, el cual abarca mucho más que eso.

Primeramente, las reglas hermenéuticas y exegéticas no prohíben relacionar metáforas para encontrar significados. De hecho, las metáforas no se pueden mezclar como si se tratara de un revoltillo, pero muchas de ellas se complementan para formar una enseñanza completamente coherente y racional. Como ejemplo, volveré a traer unos textos que ya expuse anteriormente.

1Co 3:11  Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

1Pe 2:6  Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;

En 1 Cor. 3:11 dice que el único fundamento es Jesucristo mientras que en 1 Ped. 2:6 dice que Él es la piedra del ángulo. Si tomamos ambas metáforas y las complementamos encontramos lo mismo que dijo el profeta Isaías siglos antes:

Isa 28:16  Por eso, así dice el Señor Yahveh: «He aquí que yo pongo por fundamento en Sión una piedra elegida, angular, preciosa y fundamental: quien tuviere fe en ella no vacilará.

El profeta dice en un solo texto lo que Pablo y Pedro escriben por separado como dos metáforas distintas pero aun así refiriéndose a la misma persona y al mismo asunto. Por lo tanto es hermenéuticamente posible y correcto hacer esto con las tan aclamadas metáforas siempre que no sea de manera tan arbitraria como para caer en una contradicción.

Cristo ES el único fundamento y la única piedra angular. De otra forma el edificio no resiste un sismo de 0.00000001 en ninguna escala.

Repasemos ahora las palabras.

Ya hemos demostrado la manera en que kefas, cuando se traduce a petros, tiene el significado de piedra lo suficientemente ligera como para poderse mover y también para tomarse y lanzarse, pues todas las incidencias de esta palabra griega así lo demuestran y no existe base bíblica que sustente el hecho de que denote una piedra igual a petra (2 Mac. 1:16, 4:41, Job 41:20, Ez. 13:11). Este es el nombre dado a Simón.

No obstante, cuando se traduce kefas a petra significa roca grande, peña o peñasco como señala Jeremías 4:29 donde se traduce el término arameo al griego petra. Ahora bien, a Dios se le simboliza con esta palabra por el término hebreo Tsur pero cuando esta palabra se traduce a Petra en la Septuaginta se hace solamente como figura de Cristo (Exo. 17:6, Núm. 20:8, Sal. 78:15, 20, 105: 41, 114:8, Isa. 48:21, 51:1.)

Y ahí es donde falla malamente el argumento de que en Isaías 51:1-2 petra es usada con un hombre, Abraham, porque allí ésta palabra griega proviene del hebreo Tsur, término que, usado como figura, está restringido solo a Dios y a Cristo. Cabe redundar en que también que en ningún lugar en el Nuevo Testamento petra es usada para una persona común sino solo para peñascos o rocas grandes y como figura a Cristo.

Por otra parte, cuando examinamos el uso literal de petros y lithos nos damos cuenta de que son palabras sinónimas y nunca se definen como roca grande. Compare 1 Mac. 2:36 con 2 Mac. 4:41. Y este es precisamente el nombre que se le dio a Pedro. Y con todo lo discutido hasta aquí se hace muy evidente la diferencia entre Petros y Petra.

Sin embargo, es lithos y no petros la palabra que se aplica figuradamente a Cristo en 1 Ped. 2:8 donde Pedro cita Isa. 8:14 en el cual lithos y Petra son aplicadas a la misma persona, Cristo. Esto nunca se hizo con petros. De hecho, petros nunca tiene uso metafórico, solo literal significando piedra pequeña que incluso hasta se puede arrojar.

Todo lo anterior desmiente el que Petros y Petra sean la misma palabra con diferente género. Lo que esto significa es que kefas se utilizó con ambos significados (Petros-piedra-Pedro, Petra-roca-Cristo). La verdad es que no existe base bíblica que sustente el que Cristo le dijo a Pedro que sobre él la iglesia sería edificada.

Ninguno de los argumentos de José Miguel Arráiz sobre Mat. 16:18 resiste un examen bíblico profundo. Y las “diferencias en metáforas” no son suficientes para resolver el asunto. Todo el mundo sabe que una exegesis abarca mucho más que eso.

Por otra parte, como algunos se habrán dado cuenta, dejé una cuestión pendiente que decidí discutir para el final. Veamos:

Continúa:

Es cierto que muchos de los conocidos “Padres apostólicos” creyeron que Pedro es llamado la Roca en Mateo 16,18pero esta interpretación fue rechazada por Agustín de Hipona cuando dijo: “Reconozco que cuando era yo joven había enseñado que la roca era Pedro, pero sé que después, en muchísimos lugares he dicho que estas palabras deben entenderse de aquél a quien Pedro confesó, cuando dijo: ‘Tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente’ porque no le fue dicho ‘tú, eres la roca’, (Petra) sino, ‘Tú eres Pedro’, (petros)” (Retractaciones, c. 21 n.1; ML 32, 618).”

Este argumento y la cita que reproduce es un ejemplo de deliberada deshonestidad intelectual, así que pongamos los puntos sobre las íes, so pena de volver a redundar sobre temas sobre los que ya escribí anteriormente.

En primer lugar había que aclarar que San Agustín no se retractó de nada. Es cierto que en su obra Retractaciones él admite haber sostenido ambas interpretaciones, pero al final considera ambas como viables y deja al lector escoger la que considere más probable.

De hecho, la cita que reproduce el protestante en cuestión no solo está parafraseada y mal traducida sino mutilada para no dejar leer la última parte. Léase completa y en su contexto:

“Escribí también en esta época de mí sacerdocio contra una carta de Donato, que fue en Cartago el segundo obispo de la secta de Donato después de Mayo riño. En esta carta él manifiesta que hay que creer que el bautismo de Cristo existe solamente en su comunión, a lo que yo me opongo en este libro. Aquí dije en algún lugar, «a propósito del apóstol Pedro, que en él como en la piedra está fundada la Iglesia», sentido que muchos cantan con los versos del beatísimo Ambrosio, cuando dice del canto del gallo: «Al cantar el gallo, / él, piedra de la Iglesia, / llora su pecado». Pero recuerdo haber expuesto después muchísimas veces aquello que dijo el Señor: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, de manera que se entendiese sobre ese a quien confesó Pedro cuando dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, como si Pedro, así llamado por esa piedra, representara la persona de la Iglesia, que es edificada sobre esa piedra, y que recibió las llaves del reino de los cielos. Porque no se le dijo: Tú eres la piedra, sino Tú eres Pedro. Puesto que la piedra era Cristo, a quien confesó Simón, así como lo confiesa toda la Iglesia, y fue llamado Pedro. De entre esas dos sentencias, que el lector elija la más probable”.
(San Agustín, Retractaciones, I, 21, 1, Obras completas de San Agustín, Tomo XL, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid MCMXCV, p. 723-724)

Obsérvese como leída en su contexto y no parafraseada la cosa cambia. En el texto no dice nada de que sostenía una interpretación en su “juventud” y luego cambió de opinión. Simplemente sostiene que ya siendo sacerdote sostuvo una, y admite luego haber sostenido la otra. Finalmente permite a los lectores decidir entre la que consideren más probable, en una porción del texto que el protestante no reproduce sino que corta… ¿casualidad?, ¿descuido? ¿malicia?, respondamos como San Agustín: decida el lector la más probable.

Si estudiamos las obras de San Agustín confirmamos que él sostuvo ambas opiniones de forma intercambiable e incluso ya a los 64 años sostenía la interpretación que Pedro era la piedra de Mateo 16,18. Veamos algunos ejemplos:

Año 397 - Edad aproximada de San Agustín = 43 años
“No nos permitimos escuchar a aquellos que niegan que la Iglesia de Dios es capaz de perdonar todos los pecados. Ellos se equivocan porque no reconocen en Pedro la Roca y ellos rechazan creer que las llaves del cielo, desde sus propias manos han sido entregadas a la Iglesia” (Agustín de Hipona, El Combate cristiano, 31:33, JUR,3:51)

Año 417 - Edad aproximada de San Agustín = 63 años
“Cuando de este modo él había dicho a sus discípulos, “Ustedes también me dejaran”, Pedro, la Roca contestó por todos: “Señor, a quien iremos, tu tienes palabras de vida eterna” (Agustín de Hipona, Homilía sobre el Evangelio de Juan, Tratado 11:5, NPNF1,VII:76)

Año 418 - Edad aproximada de San Agustín = 64 años
 “Pedro, quien había confesado a Él como hijo de Dios, y en esa confesión había sido llamado roca sobre la cual la Iglesia debía ser edificada (Agustín de Hipona, Comentario sobre los Salmos, 69:4, PL 36, 869, en Butler, 251)

“…Pero esa Roca, Pedro mismo, la gran montaña…” (Agustín de Hipona, Comentario sobre los Salmos, 104[103]:16, NPNF1,VIII:513]

Queda claro que incluso a los 64 años todavía sostenía de forma intercambiable ambas  interpretaciones, y las Retractaciones las escribe en el año 427, 9 años después.
Otra pregunta que surge ante este argumento sería: ¿Cuál es la la relevancia?
Porque si se admite que los padres de la Iglesia coincidían con la interpretación tradicional católica, el que San Agustín hubiese discrepado sería una simple curiosidad, uno de muchos padres que entendió un texto de forma distinta al resto. Y eso tampoco cambiaría el hecho de que independientemente como entendiera ese pasaje, siempre defendió el primado del Papa. 

Siempre he creído que meter a los cristianos primitivos en este tipo de discusión conduce a la pérdida de tiempo. Para establecer cualquier doctrina a ser creída debemos buscar el fundamento primeramente (no dije únicamente) en el texto bíblico (Hch. 17:10-13). Así, cuando nos topemos con el tipo de opiniones como las que plantea Agustín podremos juzgar a través de la Escritura si lo que este hombre falible dice tiene fundamento o solo es una opinión contraria que debe ser rechazada.

Aquí hemos demostrado que la Biblia solo admite uno de los dos planteamientos que sostiene Agustín y no es el que dice que la Iglesia se fundamenta sobre Pedro ni que él será la Roca, sino que es sobre Cristo la Roca que ésta se edificaría. Mateo 16:18 y todas las figuras de la construcción de la iglesia así lo indican. Por lo tanto, el veredicto que debemos pasar sobre Agustín es que era un ambiguo. Y así mismo podemos juzgar por medio de la Biblia cualquier interpretación u opinión (porque eso es lo que son) de cualquier cristiano primitivo, padre de la iglesia, apologeta o quien sea que plantee cualquier argumento.

En ninguna las citas que José Miguel expone se ve a un Agustín haciendo exégesis buscando profundidad en la Biblia. Simplemente cita el texto y dice “esto quiere decir esto” y ya. La pregunta que debemos hacernos ante cualquier interpretación u opinión es ¿Cuál es el fundamento bíblico? Solo así sabremos si la aceptamos o la rechazamos.

Para terminar les dejo otros artículos tocantes al tema. En ellos tocamos con más detalle el tema de la Roca y las tan aclamadas llaves del Reino.








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