La WT dice...

«No constituye una forma de persecución religiosa el que una persona diga y muestre que otra religión es falsa [tampoco] el que una persona informada [la] exponga públicamente como falsa... Ciertamente el desenmascararla públicamente es de más valor que exponer la falsedad de un despacho noticioso; es un servicio público más bien que persecución religiosa y tiene que ver con la vida y felicidad eterna del público. No obstante, deja al público libre para escogerLa Atalaya, 15 de mayo de 1964, pág. 304.

jueves, 24 de febrero de 2011

La Trinidad en el segundo siglo

Esta información viene gracias a un amigo forista quien la ha provisto. Sin embargo, de las citas que contiene su aporte he seleccionado solo algunas, las que me parecieron mas contundentes. Todo énfasis ha sido añadido por mí.


Existen grupos sectarios, como los Testigos de Jehová, el Camino Internacional, los Cristadelfos y otros, que niegan la Trinidad y afirman que la doctrina no fue mencionada hasta después del tiempo del Concilio de Nicea (325 d.C.). Este concilio, primero ecuménico, "fue convocado por el emperador Constantino para tratar el error del arianismo, el cual amenazaba la unidad de la Iglesia cristiana." Las siguientes citas muestran que la doctrina de la Trinidad de hecho estaba vigente y generalizada mucho antes del concilio de Nicea.

1. Justino Mártir (aprox. 100-165). Fue un maestro, apologista y mártir, discípulo de Policarpo.

"A El [el "Dios verdaderísimo"] y al Hijo, que de El vino y nos enseñó todo esto ... y al Espíritu profético, le damos culto y adoramos, honrándolos con razón y verdad" (Primera Apología 6: 2; en D. Ruiz Bueno, Ed., Padres Apologetas Griegos, pág. 187)

"entonces toman en el agua el baño en el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y de nuestro Salvador Jesucristo, y del Espíritu Santo." ( Primera Apología 61:3; en Ruiz Bueno, Padres Apologetas Griegos, pág. 250).

2. Teófilo de Antioquía (Segunda mitad del siglo II). Obispo de Antioquía y apologista. Presentó la doctrina cristiana a los paganos. Es el primero en utilizar el término "Trinidad" (griego, trias).
"Igualmente también los tres días que preceden a la creación de los luminares son símbolos de la Trinidad, de Dios, de su Verbo y de su Sabiduría [el Espíritu]" (Tres libros a Autólico II:15; en Ruiz Bueno, Padres Apologetas Griegos, pág. 805).

3. Tertuliano de Cartago (160-215). Apologista y teólogo africano. De profesión abogado, escribió elocuentemente en defensa del cristianismo.
"Definimos que existen dos, el Padre y el Hijo, y tres con el Espíritu Santo, y este número está dado por el modelo de la salvación ... [el cual] trae unidad en trinidad, interrelacionando los tres, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Ellos son tres, no en dignidad, sino en grado; no en sustancia sino en forma; no en poder, sino en clase. Ellos son de una sustancia y poder, porque hay un Dios de quien estos grados, formas y clases se muestran en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo." (Contra Praxíteles, 23; PL 2.156-7).

4. Orígenes (aprox. 185-254). Teólogo de Alejandría, crítico y exegeta bíblico, teólogo, prolífico autor. Discípulo de Clemente de Alejandría.

"Si alguno dijese que el Verbo de Dios o la Sabiduría de Dios tuvieron un comienzo, advirtámosle no sea que dirija su impiedad también contra el ingénito Padre, ya que negaría que El fue siempre Padre y que El ha engendrado siempre al Verbo, y que siempre tuvo sabiduría en todos los tiempos previos o edades, o cualquier cosa que pueda imaginarse previamente. No puede haber título más antiguo del Dios omnipotente que el de Padre, y es a través del Hijo que El es Padre. " (Sobre los principios 1.2.; Patrologia Graeca 11.132).

"Pues si este fuera el caso [que el Espíritu Santo no fuese eternamente como El es, y hubiese recibido conocimiento en algún momento y entonces llegado a ser el Espíritu Santo] el Espíritu Santo nunca hubiese sido reconocido en la unidad de la Trinidad, es decir, junto con los inmutables Padre e Hijo, a menos que El siempre hubiese sido el Espíritu Santo... De todos modos, parece apropiado inquirir cuál es la razón por la cual quien es regenerado por Dios para salvación tiene que ver tanto con el Padre y el Hijo como con el Espíritu Santo, y no obtiene la salvación sino con la cooperación de toda la Trinidad; y por qué es imposible tener parte con el Padre y el Hijo, sin el Espíritu Santo" (Sobre los principios I, 3:4-5, en Alexander Roberts and James Donaldson, eds., The Ante-Nicene Fathers, Grand Rapids: Eerdmans, Reimpr. 1989, Vol. 4, pág. 253)

"Más aún, nada en la Trinidad puede ser llamado mayor o menor, ya que la fuente de la divinidad sola contiene todas las cosas por Su palabra y razón, y por el Espíritu de Su boca santifica todas las cosas dignas de ser santificadas... Habiendo hecho estas declaraciones concernientes a la Unidad del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, retornemos al orden en el cual comenzamos la discusión. Dios el Padre otorga, ante todo, la existencia; y la participación en Cristo, considerando que Su ser es la palabra de la razón, los torna seres racionales ... [y] es la gracia del Espíritu Santo presente por la cual aquellos seres que no son santos por esencia, pueden ser tornados santos por participar de ella" (Sobre los principios I, 3: 7-8, en Roberts and Donaldson, pág. 255).

Si es cierto, como sostienen los antitrinitarios, que la Trinidad no es una doctrina bíblica ni fue nunca enseñada hasta el Concilio de Nicea en 325, ¿por qué existen estos textos? La respuesta es simple: La Trinidad sí es una doctrina bíblica y sí se enseñó antes del Concilio de Nicea. Podría agregarse que el Concilio de Nicea no hizo más que poner en claro, de manera consensada, lo que ya era, hace tiempo, la doctrina ortodoxa enseñada y aceptada por los cristianos.

En parte, el hecho de que la doctrina de la Trinidad no hubiese sido "oficialmente" enseñada hasta el tiempo de Nicea, se debe a que el cristianismo era ilegal hasta poco antes del Concilio. En realidad no era posible que los grupos cristianos se reuniesen oficialmente para discutir la doctrina. La mayor parte , y por buenas razones, temía hacer declaraciones públicas concernientes a su fe.

Por lo demás, si alguien hubiese atacado la persona de Adán, probablemente la Iglesia primitiva hubiese respondido con la doctrina ortodoxa sobre quién fue Adán. Lo que ocurrió fue que se atacó la persona de Cristo. Cuando la Iglesia defendió la divinidad de Jesucristo, ello contribuyó a definir más claramente la doctrina de la Trinidad. Como se evidencia de las citas transcriptas más arriba, la Iglesia primitiva creía en la Trinidad, y no era realmente necesario efectuar declaraciones oficiales. No fue sino hasta que se introdujeron errores que los concilios comenzaron a reunirse para tratar de la Trinidad, como también sobre otras doctrinas que fueron atacadas.